Archivos para 30 agosto 2008

COMO VEN LOS MEDICOS LA MEDICINA DEL 2020

Resumen: En el sitio web médico IntraMed se realizó un estudio de prospectiva on line siguiendo la metodología Delphi con el objeto de indagar acerca de las opiniones de su comunidad de usuarios –profesionales de la salud- y de un panel internacional de reconocidos expertos respecto de las características que podría tener la Medicina en el año 2020. Sus resultados indican que el escenario previsto por los médicos consultados estará caracterizado con una alta probabilidad por: resolución del problema del SIDA, genetización de la práctica médica, nuevas enfermedades infecciosas, enfermedades ambientales, psiquiátricas y de la pobreza en crecimiento y serio deterioro de las relaciones médico/paciente.

“Las más importantes decisiones dependen de juicios acerca del futuro y estas decisiones se tomarán tanto si la ciencia está preparada como si no”  Stewart.

Introducción:

Fundamentos:

Cualquier acción planificada en el campo de la salud requiere de una serie de suposiciones -fundadas en las tendencias registradas en el pasado y el presente- que permitan formular  hipótesis sobre escenarios futuros con un aceptable grado de racionalidad.

Conocer la opinión de los actores fundamentales de un campo del saber  es una de las formas posibles de proyectarse hacia el futuro dentro de lapsos razonables. Conocer qué piensan los profesionales de la salud respecto de este tema es un dato relevante y requiere de una exploración que reúna al menos dos condiciones básicas:

  • Una metodología rigurosa y validada previamente.

  • La posibilidad de acceder a los informantes calificados a través de una herramienta apropiada.

La prospectiva es una disciplina que estudia el futuro para comprenderlo y poder influir con anticipación sobre él aplicando metodología científica. Existen diversos procedimientos que se han ensayado con este propósito, el método Delphi es uno de ellos.

¿Qué es le método Delphi?

El método DELPHI es un procedimiento de prospectiva con una estricta metodología y vasta experiencia en los más diversos ámbitos de aplicación. Su fundamento es el análisis de las ideas -respecto del futuro- de un grupo de expertos en un área del conocimiento en la búsqueda de un consenso de opiniones. Fue creado en la década del ´50 por la empresa RAND corporation para la Fuerza Aérea de los EEUU. Se trata de un método anticipatorio (o de prospectiva) riguroso y mediante el cual se han obtenido muy interesantes conclusiones en diversos ámbitos científicos y sociales. Su fundamento es el análisis de las ideas -respecto del futuro- de un grupo de expertos y la búsqueda de un consenso de opiniones entre ellos. La capacidad de predicción del método Delphi se basa en la utilización sistemática del juicio intuitivo emitido por los expertos. Dentro de los métodos de pronóstico, se clasifica es éste como cualitativo o subjetivo.

Sus características principales son:

  • Método exploratorio
  • Cuantitativo / cualitativo
  • Opinión grupal
  • Virtual
  • Con expertos 
  • Anonimato
  • Proceso dirigido
  • Basado en retroalimentación
  • Consenso

 
Conclusiones:

Consultada una población de médicos y un panel de expertos según la metodología Delphi respecto del escenario previsto para la medicina del año 2020 es posible configurar un escenario futuro según las siguientes características de acuerdo a su nivel de probabilidad.

 

Alta probabilidad  

  • El problema del SIDA estará resuelto mediante tratamientos efectivos o inmunización.

  • La práctica médica se encontrará fuertemente guiada por el empleo de la genética tanto en la esfera del diagnóstico como el tratamiento y la prevención de enfermedades.

  • Se espera la aparición de nuevas enfermedades infecciosas como consecuencia tanto de la resistencia microbiana a los agentes antibióticos como por el surgimiento de nuevos microorganismos y enfermedades hoy no conocidas.

  • Las enfermedades derivadas de la contaminación ambiental sufrirán un notable incremento en todas sus manifestaciones orgánicas y por las más diversas causas: aire, agua, alimentos, atmósfera, etc.

  • La relación médico-paciente sufrirá un creciente deterioro. Entre los motivos más frecuentemente consignados aparecen: la pérdida de los vínculos personales mediada por el empleo generalizado de la tecnología, la “medicina defensiva” como respuesta a la alta litigiosidad legal, el acortamiento del tiempo de consulta fijada por los prestadores de salud.

  • Se espera un incremento significativo de las patologías psiquiátricas tradicionales así como la aparición de nuevos cuadros clínicos. Se mencionan con frecuencia el incremento de las adicciones de diverso tipo: drogas ilegales, fármacos, alcohol.

  • Las enfermedades derivadas de la pobreza aparecen como otro grupo de patologías de las que se espera un crecimiento. En este caso se mencionan la falta de acceso a recursos higiénicos y sanitarios y las condiciones de vida por debajo de los estándares considerados mínimos como para preservar la salud.

  

Apuntes sobre un día médico en el año 2020

“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”
 Woody Allen (1935) Actor, director y escritor estadounidense

Un médico enfrentará su jornada de trabajo en el año 2020 –tal como hoy la imagina- en un escenario particular.

Asistirá durante ese día a varios pacientes que han padecido SIDA y que tienen criterios de curación completa pero que aún se mantienen bajo control periódico.

Hará diagnóstico y tratamiento de enfermos con cáncer a los que les informará de la altísima probabilidad de que su enfermedad se resuelva satisfactoriamente en lapsos cada vez más breves.

Consultará reiteradamente en su ordenador los perfiles genómicos de cada enfermo tal como se registran en su historia clínica personal y, en base a esta información, recomendará estrategias preventivas o seleccionará fármacos cuando sean necesarios.

Varios de los enfermos presentarán patologías psiquiátricas severas como depresión, adicciones de diverso tipo, fobias o psicosis.

Asistirá a niños y adultos con patologías relacionadas con la contaminación ambiental en especial de tipo respiratorio y dermatológico.

Cada vez que deba prescribir un antibiótico deberá consultar los registros de nuevos casos de resistencia bacteriana o de mutaciones de microorganismos que alteren la sensibilidad conocida a las drogas.

En casi todos los casos percibirá que las relaciones con su pacientes estarán fuertemente mediados por la tecnología y que, tanto él como los enfermos, se relacionan en un ambiente de mutua desconfianza y con un empobrecido vínculo afectivo.

Tendrá conciencia de que para muchas personas sus recomendaciones y sugerencias serán imposibles de cumplir debido a los altos costos que implican y a la marginación social en que viven.

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DAR ALGO MAS QUE VIDA

 

Hará unos veinticinco años, cuando mi esposa y yo éramos padres primerizos – angustiados por hacer bien esa tarea para la que uno nunca se siente bien preparado – buscábamos apoyo en todo lado: en los amigos que ya habían sido padres, en los recuerdos de lo que nos gustó – o no – cuando éramos nosotros los  hijos de padres primerizos; y en la lectura de cuanto cayera en nuestras manos. Al final, lo que más nos impactó – y nos convenció – fueron los argumentos del Dr. Terry Brazelton, que mezclaba sus conocimientos profundos de pediatra con una sensibilidad poco común.
 
Un tema que refleja bien nuestra afinidad con Brazelton era el dilema típico de los nuevos padres ante el llanto imparable del nuevo inquilino: ¿dejarle llorar hasta que se canse… o alzarla, darle un poco de leche por si tiene hambre, golpearle la espalda por si tiene cólico, cambiar los pañales por si están sucios o… en fin, caminarla por la casa tarareando y haciendo muecas por si está aburrida? Los consejos de los mayores apuntaban a ‘dejarla llorar’ con un argumento práctico que nosotros no logramos poner en práctica: si no la dejan llorar entonces se va a volver una chiquita malcriada que va a hacer con ustedes lo que quiera; ¡a los hijos hay que disciplinarlos!
 
Brazelton discrepaba.  Un bebé – decía – solo tiene una forma de comunicarse: llorando. Pero si al llorar no pasa nada, si la mamá o el papá simplemente ‘lo dejan llorar’, su aprendizaje es terrible: lo que ese niño o niña aprende es, simplemente, que sus acciones no tienen ningún efecto sobre el mundo que le rodea, es una lección de impotencia. Al contrario, si cuando llora – por lo que sea – algo ocurre, lo alzan, le dan leche, le golpean la espalda, le cambian las mantillas, lo mecen, lo zangolotean… entonces, aunque no hubiera sido ése el motivo de su llanto, habrá aprendido algo fundamental: sus acciones, su llanto en este caso, son poderosas, pueden cambiar el mundo.
 
Años después – unos veinte – haciendo un trabajo de política social volví a topar con un texto de Brazelton que, ahora, aplicaba sus conocimientos a otro problema: la reproducción intergeneracional de la pobreza. No me extiendo en esto, pero sabemos que los hijos de familias pobres tienen una altísima probabilidad de seguir siendo pobres. Brazelton coincidía, con agregando un ‘pero’: casi todos, decía, pero no todos. Se preguntaba, entonces, por qué algunos niños pobres, hijos de pobres… sí logran, a diferencia de la mayoría, romper ese círculo vicioso de la pobreza. Sus hallazgos coincidían con su práctica pediátrica: en la vida de esos niños hubo alguien que, muy temprano, los hizo sentir poderosos: les dio afecto, les respondió, actuó frente a su llanto y sus demandas; en fin, les hizo sentir que sus actos podían cambiar sus vidas, podían cambiar el mundo. Brazelton usaba este descubrimiento para algo que debía ser obvio: los centros de salud y nutrición de los niños no debían limitarse a darle alimento y medicina a los pequeños; tan importante como eso era que les dieran atención, que les dieran afecto, que formaran su identidad. Lo mismo, claro, aplicaría – en el cargo que hoy me ocupa – a la educación.
 
Hace poco, un amigo colombiano estuvo presente en una conferencia del Dr. Brazelton, ya viejo y siempre sabio. Me cuenta que fue una lección magistral para los cientos de jóvenes pediatras que lo escuchaban. Empezó mostrando una simple diapositiva con la cara de un niño que no se veía nada bien… y preguntó: ‘ustedes, como pediatras, están acostumbrados a diagnosticar. Pues bien ¿qué tiene este niño, de qué padece?’. Uno de los presentes arriesgó una respuesta: ‘ese niño presenta el síndrome de carencia afectiva’. Los demás asintieron. Brazelton pidió explicaciones y se las dieron: todas las facciones del niño parecían confirmar el diagnóstico. Brazelton los felicitó: ‘acertaron – les dijo – pero veamos ahora la película y no solo la foto’.
 
Entonces mostró el video del mismo niño, feliz,  jugando al lado de su madre, conversando con ella, interactuando… y sin mostrar signo de problema alguno. De pronto – en el video – aparecía el propio Brazelton instruyendo a la madre para que, a partir de ese momento, ‘se volviera como una piedra’ y no respondiera de ninguna manera a los requerimientos, llamados o llantos de su hijo. Pasaron los minutos, el niño intentaba todo tipo de contacto con su madre… y nada. Unos minutos después llegó un momento en que el video se detuvo: era la escena que mostraba la cara con la que los pediatras habían diagnosticado ‘carencia afectiva’ en el niño.
 
Ya ven – les dijo Brazelton – su diagnóstico fue perfecto: esa carita muestra, en efecto, las consecuencias de la carencia afectiva; ¡las consecuencias de diez minutos de carencia afectiva! Piensen ahora cuáles pueden ser las consecuencias de una infancia llena de carencia afectiva… una infancia sin afecto, sin atención, sin ternura, sin respuesta.
 
Así, Brazelton nos enseña cuál debe ser la responsabilidad esencial de la familia: dar vida no significa simplemente dar a luz, no significa dar alimento, dar techo, dar vestido; no significa dar juguetes o medicinas. Dar vida significa algo mucho más simple, pero más vital y profundo: significa dar afecto, dar importancia, dar respeto, dar atención a nuestras niñas y niños hasta hacerlos sentir dueños del mundo, de su vida y, claro, de la nuestra. Para eso es la familia, cualquier tipo de familia. Gracias doctor Brazelton, por recordarnos lo que siempre debió ser obvio

LEONARDO GARNIER

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ASMA Y LA ESCUELA

 

 

Tener asma puede ser bastante duro. Puede hacerte sentir diferente de tus amigos. Y tener que pensar en tus problemas respiratorios y que llevar siempre encima el medicamento “de rescate”, o alivio inmediato, puede ser un verdadero tostón. También te puedes sentir solo porque te da la sensación de que tú eres el único que tiene un problema.

Pero hay muchos chicos y chicas de tu edad que padecen asma. Y, si controlas bien tu asma, reducirás las probabilidades de tener ataques muy fuertes y de tener que acudir a toda prisa a la enfermería de tu escuela, la consulta médica o un servicio de urgencias.

Responsabilízate

Tomarte los medicamentos que te ha recetado el médico -exactamente como te lo ha indicado él- es la mejor forma de controlar el asma. Con tu colaboración, tu médico elaborará y aplicará un plan de acción contra el asma teniendo en cuenta tu horario escolar y tus actividades escolares y extraescolares. Ese plan incluirá todos los medicamentos que debes tomar, cuándo y cómo los debes tomar, de qué desencadenantes de los síntomas asmáticos debes estar pendiente, cuáles son los primeros signos de una crisis asmática, qué debes hacer si tienes una y cuándo debes pedir atención médica de urgencia.

El plan también puede contener indicaciones sobre cuándo deberías utilizar un medidor de flujo espiratorio máximo y consejos sobre el asma y el ejercicio físico.

Tu médico te indicará cómo puedes conseguir que el plan de acción contra el asma funcione mejor, incluyendo qué puedes hacer para que el tratamiento en tu centro escolar sea lo más llevadero posible. Por ejemplo, tal vez puedas tomarte él medicamento “de control”, en casa para que no te tengas que preocuparte de tomártelo cuando estés en la escuela. De todos modos, deberás llevar siempre encima el medicamento “de rescate“, también en tu centro de estudios.

Puedes seguir estos pasos para mantener el asma a raya cuando estés en el centro de estudios:

Habla con tus profesores, entrenadores y amigos. Cuanta más gente sepa que tienes asma, más te podrán ayudar a controlarla. No hace falta que hagas una montaña del hecho de tener asma, pero, si le explicas a la gente lo que te ocurre, te podrán ayudar cuando necesites ayuda. Por ejemplo, tu profesor entenderá tu petición de cerrar las ventanas cuando los niveles de polen sean altos, y tu entrenador sabrá que no deberías correr al aire libre cuando haga mucho frío. Y, cuando se lo expliques a tus amigos, tal vez descubras que no estás tan solo como creías -millones de chicos y chicas padecen asma, y es probable que en tu misma clase haya otra persona con el mismo problema.

Asegúrate de que el centro de estudios dispone de una copia de tu plan de acción contra el asma. La secretaría y la enfermería de la escuela deberían tener copias de tu plan, así como el departamento de atletismo, en el caso de que practiques algún deporte. Tal vez te interese comentar el plan con tu entrenador o el responsable de enfermería.

Piensa en la mejor forma de seguir tu plan. En algunos centros de estudios está permitido que los alumnos lleven encima medicamentos, mientras que otros exigen guardarlos en el botiquín de la enfermería. El personal de enfermería o tu profesor pueden sugerirte formas de adaptar tu tratamiento a la rutina escolar. Por ejemplo, tal vez te puedan sugerir un buen momento y lugar para utilizar el medidor de flujo espiratorio máximo.

Esfuérzate al máximo en mantener los desencadenantes a raya. Tú no puedes controlar el ambiente escolar, de modo que en el centro de estudios puede resultarte difícil evitar los desencadenantes. Pero hay algunas cosas que sí puedes hacer. Si padeces asma inducido por el ejercicio, asegúrate de que puedes acceder al medicamento “de rescate”  antes y durante la clase de gimnasia. Si la tiza, el humo de tabaco, el polen o las esporas son un problema para ti, informa al respecto a tu maestro y al personal de la enfermería. La exposición a estas sustancias se puede reducir o, incluso, evitar. Y aprender a relajarte y a tomar control en situaciones estresantes te puede ayudar a evitar muchas crisis asmáticas. Saber cómo prevenir y controlar las crisis asmáticas puede evitarte muchos miedos y frustraciones que podrías sentir si tuvieras una crisis muy fuerte. Y prepararte bien para los exámenes y aprender técnicas de relajación te pueden ayudar a evitar las crisis relacionadas con la ansiedad ante los exámenes.

No des por sentado que no puedes hacer deporte. Nada menos que el 17% de los grandes atletas padecen asma, incluyendo profesionales que han ganado medallas de oro olímpicas. Por lo tanto, no hay ningún motivo para que dejes de hacer deporte, asistir a clases de gimnasia o practicar otro tipo de actividad física. De todos modos, deberás preguntarle a tu médico qué deportes puedes practicar y qué precauciones deberías adoptar, a fin de tenerlo todo controlado. He aquí algunos consejos:

  • Asegúrate de que tu profesor de gimnasia o entrenador sabe que tienes asma y qué es lo que la desencadena. Así te podrá ayudar a hacer algunos ajustes en tu programa de entrenamiento, como correr en un interior en vez de al aire libre cuando los niveles de polen o de esporas sean elevados.
  • Si necesitas hacer un descanso y/o medicarte mientras estás entrenando o jugando un partido, hazlo. Tus compañeros de equipo preferirán mil veces que te recuperes y luego puedas rendir al 100% a que tengas una crisis.
  • No te sepa mal tener que saltarte o interrumpir un entrenamiento. Si empiezas a tener síntomas (aunque se trate tan sólo de un catarro común), no hagas ejercicio hasta que te encuentres mejor. Eso no es ser “un blandengue” – es saber controlar el asma.

Estate siempre preparado para una posible crisis asmática

Si sigues el plan de acción contra el asma al pie de la letra, no deberías tener crisis asmáticas muy a menudo. De todos modos, es muy probable que no puedas evitar todas y cada una de las crisis. Eso significa que siempre deberías estar preparado para tener una, especialmente cuando estés en el centro de estudios. Fíjate en cómo te encuentras cuando se avecina una crisis – ¿tienes opresión de pecho?, ¿te sientes cansado?, ¿tienes tos a pasar de no estar acatarrado?, ¿tienes respiración sibilante? (es decir, haces “pitos” al respirar).Si tienes un medidor de flujo espiratorio máximo, ése podría ser un buen momento para usarlo (de nuevo, una rápida visita a la enfermería o a los vestuarios puede facilitarte las cosas).

Cuando notes los primeros síntomas de una crisis, sigue tu plan de acción contra el asma. Esto significa que siempre deberías poder acceder a tu inhalador -independientemente de que lo lleves en la mochila o de que esté en el botiquín de la enfermería – y utilizarlo siempre que lo necesites. Informa a la gente que está a tu alrededor sobre lo que te está ocurriendo. No ignores el ataque ni esperes que se te pase solo. Asume el control y pronto podrás respirar con mayor facilidad.

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NIÑOS AGRESORES “BULLIES”

 

 

Su hijo(a) siempre ha disfrutado aprendiendo pero últimamente prefiere evitar ir a la escuela. Dolores de estómago y misteriosas enfermedades aparecen durante la tarde y parecen empeorar a medida que el autobús escolar se acerca a su calle en las mañanas. Es posible que el problema no tenga nada que ver con la digestión o la forma en la que su hijo(a) digirió la cena la noche anterior. Su hijo(a) puede que esté enfermo de preocupación ante un posible enfrentamiento en la escuela con otros niños agresores. Este tipo de comportamiento agresivo de un grupo de niños se conoce en Inglés como bullying.

Los enfrentamientos en la escuela pueden restar diversión al hecho de ir al colegio- donde suelen ocurrir la mayoría de los enfrentamientos con estos niños (comportamiento agresivo) – y convertir algo tan simple como ir en el autobús escolar, buscar algo en el vestuario o ir al baño, en un episodio temido que se anticipa con preocupación durante todo el día.

Los niños que sufren los enfrentamientos agresivos de otros niños en la escuela generalmente experimentan baja autoestima y depresión, mientras que los niños que propician los enfrentamientos puede que continúen involucrándose en conductas anti-insociables incluso más destructivas cuando llegan a ser adolescentes y adultos. Los niños que se enfrentan a otros (bullies en Inglés), quienes generalmente también han sido víctimas de enfrentamientos por parte de otros niños, puede que ataquen a otros niños para sentirse poderosos, populares o en control de las situaciones. Generalmente, estos niños(as) antagonizan a los mismos niños(as) repetidas veces.

Lamentablemente, el enfrentamiento agresivo en la escuela es un hecho que ocurre en muchos lugares. Según un estudio realizado en 2004 por KidsHealth, el 86% de más de 1,200 niños y niñas en edades comprendidas entre los 9 y 13 años admitieron haber visto a niños(as) enfrentados por otros niños, 48% dijeron haber sido víctimas de estos enfrentamientos, y el 42% admitieron haber enfrentado a otros niños(as) al menos de vez en cuando.

Si su hijo(a) es una víctima de este comportamiento agresivo, usted puede ayudarle a reducir su intimidación y miedo escuchando a su hijo y ofreciéndole ayuda. Si su hijo(a) es el agresor, usted debe enfatizar que este tipo de comportamiento es inaceptable, así como hablar sobre las razones que le motivan a enfrentarse a otros niños para terminar con este comportamiento.

Las diferentes formas de enfrentamientos entre los niños

Comportamiento agresivo no son fáciles de definir. ¿Dónde debe trazarse el límite entre un intercambio típico entre niños comportamiento agresivo? A pesar de que cuando un niño(a) se mete con otro puede propiciar sentimientos de enfado o vergüenza, este tipo de intercambio entre niños puede ser menos hostil e incluso hecho con humor en lugar de daño. Cuando los niños bromean de esta forma entre ellos, hay un intercambio de comunicación entre personas en lugar de un acto de intimidación dirigido hacia una persona solamente.

A pesar de que tener un ojo morado es un signo concreto de que su hijo(a) puede ser la victima de enfrentamientos por parte de un grupo de niños(as), existen diferentes maneras mediante las cuales los niños(as) agresores son difíciles de identificar:

  • Comportamiento agresivo en el cberespacio (en Ingles: “Cyber Bullying “) – un fenómeno relativamente nuevo – comenzó a surgir a medida que las tecnologías de comunicación moderna avanzaron. A través de correos electrónicos, mensajes instantáneos, salas de charla por Internet, y objetos electrónicos como teléfonos móviles con cámara, los agresores en el ciberespacio envían y distribuyen imágenes y mensajes ofensivos. Los agresores utilizan esta tecnología para molestar a sus víctimas a toda hora, en círculos amplios muy rápidamente.
  • Comportamiento agresivo emocional puede ser más sutil y puede comprender el aislar o excluir a un niño(a) de ciertas actividades (i.e., evitando a la víctima en el comedor o en las excursiones de la escuela) o circular rumores. Este tipo de agresión es muy frecuente entre las niñas.
  • Comportamiento agresivo físico puede acompañar al comportamiento agresivo verbal y comprende comportamientos como dar patadas, golpear, morder, pellizcar, halar el cabello o amenazas de daño físico. 
  • Comportamiento agresivo basado en racismo agrede a los niños a base de comentarios racistas, gestos ofensivos o mediante chistes con burlas a las tradiciones culturales de otros niños(as).
  • Comportamiento agresivo sexual involucra contacto físico involuntario o comentarios sexuales abusivos o inapropiados.
  • Comportamiento agresivo verbal generalmente comprende sobrenombres ofensivos, burlas constantes y reírse a costa de otros niños(as).

A pesar de la noción común de que los comportamientos enfrentamientos agresivos son un problema que ocurre generalmente en los niños, este problema ocurre tanto en los niños como las niñas. Ambos, tanto los niños como las niñas lo manifiestan en diferentes grados. Las niñas tienden a herir a un nivel emocional. Por ejemplo, pueden aislar a sus victimas excluyéndolas de los arreglos para sentarse en el comedor escolar, ignorándolas en el patio de juego, o rehuyéndolas a la hora de repartir invitaciones para reuniones en casa de las amigas que incluyen quedarse a dormir.

Los niños no son tan sutiles y pueden agredir mediante acciones físicas. Por ejemplo, los niños son más adeptos a insultar a sus victimas en el patio de juegos en lugar de ignorarlas. En lugar de aislar a un compañero que no sea atlético  durante un juego de esquivar la pelota en el gimnasio, los niños agresores puede que no dejen tranquila a su víctima tomándola como objetivo para lanzarle bola tras bola.

¿Por qué los niños(as) se enfrentan de este modo?

Existen muchas razones por las que los niños(as) pueden convertirse en niños(as) agresores. Frecuentemente, seleccionan a las personas que son diferentes a ellos(as) para después explotar al máximo estas diferencias. Ellos(as) eligen a victimas que a su parecer serán incapaces de tomar represalias. Este tipo de victimas seleccionadas como objetivos de ridículo, incluye a niños con sobrepeso, quienes usan gafas o espejuelos, o aquellos con diferencias físicas como orejas grandes o problemas de acné. Pero estas diferencias puede que no sean solamente físicas. Los niños que aprenden a una velocidad diferente o tienen inseguridad o ansiedad también pueden ser objeto de enfrentamientos.

Los niños(as) agresores también adoptan este tipo de comportamiento como una forma de lidiar con situaciones difíciles en su hogar, como por ejemplo un divorcio. Los niños(as) agresores puede que no se den cuenta de la medida en que sus actos pueden herir a otros niños(as), mientras que otros ninos sí son conscientes de ello ya que lo han experimentado en carne propia tras haber sido agredidos por otros niños. Algunos agresores piensan que su conducta es normal porque ellos vienen de familias en las que sus miembros generalmente se enfadan entre sí mediante insultos y gritos. De esta forma, repiten lo que ya conocen. Y al igual que sus victimas, los niños(as) agresores también son víctimas de baja autoestima.

Independientemente de la causa, los niños agresores generalmente agreden verbalmente a otros niños(as) como un modo de lidiar con sus propios problemas. Algunas veces, estos niños (as) se meten con otros niños porque necesitan una victima – alguien que parezca emocionalmente o físicamente más debil que ellos(as)- para intentar ganar aceptación y sentirse más importantes, populares o en control. Aunque algunos niños(as) agresores son mayores o más fuertes que sus víctimas, este tipo de niños(as) no se limita a este tipo de rasgos.

¿Cuáles son los síntomas de que un niño(a) está siendo agredido por otros niños(as)?

Obviamente, las marcas y los moretones, son signos de que su hijo(a) está siendo agredido físicamente, pero usted también puede estar pendiente de otros síntomas que no son tan obvios, como por ejemplo:

  • Inventar enfermedades misteriosas para evitar ir a la escuela (dolores de estómago, dolores de cabeza, etc.)
  • Perdida de útiles personales o dinero
  • Trastornos del sueño
  • Mojar la cama
  • Irritabilidad
  • Poca concentración
  • Cambios inesperados en la rutina
  • Problemas con los deberes escolares

Ser agredido por otros niños(as) también puede tener consecuencias a largo plazo, afectando a los niños(as) en el desarrollo de sus relaciones como adolescentes y adultos e incluso influenciando la aparición de problemas más serios como abuso de sustancias tóxicas y depresión. Además, las victimas de este tipo de agresiones por parte de otros niños, son más proclives a manifestar conductas de aislamiento como la ansiedad y la depresión.

Cómo ayudar a su niño(a) si está siendo agredido por otros niños

Ser un buen oyente es una de las mejores formas de calmar a su hijo(a). Tan solo hablar del problema y hacerle saber que a usted le importa lo que le ocurre puede ayudar. Puede que su hijo(a) se sienta vulnerable mientas conversan sobre cómo ha sido agredido y cómo se siente al respecto, así que es importante que usted le demuestre su amor y su apoyo.

Si usted está al tanto de que su hijo(a) ha sido agredido, no añada al problema disgustándose al respecto. Aunque es entendible que usted se sienta disgustado(a), tenga cuidado de que su hijo(a) no sea testigo de su actitud. Su tristeza puede interpretarse como una desilusión. Asegúrese de legitimar los sentimientos de su hijo(a) – en lugar de minimizarlos.

Usted también debe reafirmar a su hijo que él o ella no tienen la culpa de este tipo de agresiones. Explíquele que los niños agresores generalmente están confundidos o infelices porque no se sienten bien consigo mismos.

También considere preguntarle a su hijo(a) lo siguiente:

  • ¿Qué ocurre cuando camina desde la parada de autobús hasta la casa al volver de la escuela?
  • ¿Qué ocurre mientras viaja en autobús de la casa a la escuela y viceversa?
  • ¿Qué ocurre en el patio de juegos durante el recreo o antes o después de asistir a clases?
  • ¿Qué ocurre en los pasillos de la escuela durante la hora de almuerzo?
  • ¿Le han amenazado algún grupo de niños(as) o alguien que conozca en el vecindario o en la escuela?
  • ¿Conoce a niños(as) que reciban correo electrónico, mensajes instantáneos o mensajes de texto que causen distubios, amenacen o insulten?

Este enfoque puede que facilite el que su hijo(a) hable sobre los grupos de niños(as) que lo enfrentan ya que no es un demasiado personalizado y enfatiza que otros niños(as) también enfrentan situaciones similares.

Los trabajos de arte y dibujos o muñecos tipo marionetas pueden provocar que las víctimas mas jóvenes hablen sobre los niños(as) que se meten con ellos. Otros niños, puede que hablen con mayor facilidad con preguntas directas, como por ejemplo preguntándoles sobre sus amigos y enemigos.

Sin embargo decirle a su hijo(a) que debe de hacer cuando otros niños(as) se enfrentan a él puede ser otra historia. La encuesta nacional en los Estados Unidos KidsHealth KidsPoll demostró que un 46% de los niños(as) que participaron en el estudio dijeron haber sido enfrentados y haber respondido peleando físicamente con los niños(as) que los enfrentan, una solución que puede empeorar las cosas. Los niños(as) en el estudio fueron más propensos a decir que estaban dispuestos a defenderse peleando (53% de los niños vs. 38% de las niñas), mientras que las niñas fueron más propensas a decir que hablarían con un adulto sobre el tema (32% de las niñas vs. 19% de los niños).

La clave para ayudar a su niño a lidiar con los niño(as) que se enfrentan a ellos es ayudarles a recuperar su dignidad y su autoestima lesionada. Para ayudarle a mantener a los niños(as) agresores lejos de su hijo(a), usted puede darle a su niño(a) los siguientes consejos:

  • Controlar el enfado. Es natural querer reaccionar con gran disgusto cuando un niño(a) quiera agredir, pero eso es exactamente la reacción que este tipo de niños(as) agresores está buscando. Una reacción agresiva no solucionará el problema, más bien lo empeorará. Los niños(as) agresores quieren tener el control sobre las emociones de otros niños(as). Cada vez que obtienen una reacción del niño(a) al que agreden, añade leña al fuego a su capacidad de agredir – reaccionar disgustado solamente hace sentir al agresor más poderoso.
  • Evitar reaccionar con violencia física. Haga énfasis en que su hijo(a) nunca debe utilizar la fuerza física (como patalear, golpear o empujar) para lidiar con un niño(a) agresor. Esta reacción demuestra enfado y nunca se sabe cómo responderá el agresor. Dígale a su hijo(a) que es mejor estar al lado de otros niños, permanecer seguros y buscar ayuda de una persona adulta.
  • Actuar con valentía, alejarse de la situación e ignorar al Agresor. Dígale a su hijo(a) que mire a su agresor a los ojos diciendo palabras como “Quiero que dejes de molestarme ahora mismo”. Aconséjele a su hijo(a) a que se aleje de la situación ignorando futuras provocaciones. Motive a su hijo a que “camine erguido” con la frente en alto (este tipo de lenguaje corporal comunica el mensaje de que su hijo(a) no es vulnerable). Los correos electrónicos y los mensajes de los niños (as) agresores se fortalecen con las reacciones que desencadenan, y el alejarse de sus provocaciones o el ignorar mensajes hirientes y ofensivos, su hijo(a) le estará comunicando a su agresor que a él o a ella no les importan sus provocaciones. Tarde o temprano, el niño(a) agresor se cansará o se aburrirá de tratar de molestar a su hijo(a).
  • Utilize el humor. Si su hijo(a) está en una situación en la que tiene que lidiar con un agresor y no puede alejarse manteniendo la compostura, dígale que haga uso del sentido del humor o que halague a su agresor con un cumplido para sorprenderlo repentinamente. Sin embargo, aconseje a su hijo(a) a que nunca utilice el sentido del humor para burlarse de su agresor.
  • Hablar con un adulto. Si su hijo(a) está siendo enfrentado por niños(as) agresores, hágale saber que es importante contarle a un adulto lo que está pasando. Los profesores, principales de las escuelas y el personal que trabaja en el comedor de la escuela pueden ayudar a detenerlo. Los estudios demuestran que las escuelas que se ocupan de este tipo de problemas tienen menos incidentes de este tipo.
  • Hablar sobre el tema. Puede que ayude si su hijo habla con un consejero en la escuela, con un maestro o un amigo – la persona que pueda proveer a su hijo(a) el apoyo que necesite. Hablar puede ser una buena solución para los miedos y las frustraciones que pueden surgir cuando su hijo(a) está siendo enfrentado por otros niños.
  • Utilice un sistema de apoyo entre compañeros. Reunir ayuda de amigos o de un grupo puede ayudar tanto a su hijo(a) como a otros niños(as) a enfrentarse a los agresores. Este tipo de niños busca el reconocimiento y el poder, después de todo, gran parte de los enfrentamientos tienen lugar alrededor de otros niños. Si el niño(a) agresor se mete con otro niño(a), dígale a su niño(a) que le diga al agresor que su conducta es una forma inaceptable de tratar a otra persona. Esto puede dar resultado especialmente en cierto tipo de situaciones (i.e. cuando un miembro del círculo de amigos de su hijo(a) comienza a meterse con uno de los niños(as) a su alrededor). Dígale a su hijo(a) que haga planes de formar equipo con uno o dos amigos(as) de camino a la escuela, en el autobús, en los pasillos o en los recreos para almorzar -donde quiera que su hijo(a) piense que podrá encontrar al agresor. Dígale a su hijo(a) que se ofrezca para hacer lo mismo por un amigo que esté siendo agredido por otro niño(a). Cuando una persona se expresa abiertamente en contra de un niño(a) agresor, ayuda a que otros se unan para apoyarlo y expresar también su opinión.
  • Desarrolle amistades uniéndose a organizaciones sociales, clubs o programas de deportes. Motive la visita de otros niños(as) a su casa para que jueguen con los suyos. Estar en un grupo con otros niños puede ayudar a que su hijo(a) fortalezca su autoestima poniendo a su alcance un grupo más grande de amistades positivas con las que podrá pasar su tiempo y contar con su apoyo.

Obviamente, usted puede que tenga que intervenir en los casos donde las agresiones de niños(as) hacia su hijo(a) sean persistentes. Este tipo de intervenciones puede incluir caminar a la escuela con su hijo(a) y hablar con los maestros, consejeros en la escuela, o directores. La seguridad de los niños(as) debe ser una preocupación para todos. Si usted ha intentado todos los métodos detallados anteriormente y todavía siente la necesidad de hablar con los padres del niño(a) agresor, es mejor que lo haga dentro del contexto de la escuela, donde un oficial como un consejero pueda ejercer como mediador.

Si su hijo es el agresor

Enterarse de que su hijo es el agresor puede sorprenderle. Pero es importante permanecer en calma y evitar actuar a la defensiva, ya que esto puede empeorar la situación. Usted puede tener un mayor impacto si usted expresa a su hijo(a) su desilusión -en lugar de su disgusto.

Debido a que agredir a otros niños(as) generalmente surge de la infelicidad y la inseguridad, intente descubrir si algo está molestando a su hijo(a). Los niños(as) agresores no son muy propensos a confesar su conducta, pero usted debe de intentar que su hijo hable haciendo preguntas específicas directas, como por ejemplo:

  • ¿Cómo te sientes contigo mismo?
  • ¿Cómo crees que van las cosas en la escuela y en la casa?
  • ¿Hay niños(as) que te agraden?
  • ¿Te llevas bien con otros niños en la escuela?
  • ¿Cómo tratas a otros niños(as)?
  • ¿Cómo te sientes cuando te consideran un niño(a) agresor?
  • ¿Por que crees que eres un niño(a) agresor?
  • ¿Qué podría ayudarte a dejar de agredir a otros niños?

Para llegar al fondo de lo que motiva a que su hijo(a) ataque a otros niños(as) puede que usted quiera hacer una cita con el consejero de su hijo(a) o un experto en salud mental en la escuela (el doctor de su hijo(a) debería poder recomendarle a la persona indicada).

Si usted sospecha que su hijo(a) es un agresor, es importante que se ocupe del problema y trate de solucionar este tipo de conducta hiriente en su hijo(a). Después de todo, este tipo de agresiones se consideran conductas violentas y antisociales en la medida en que el niño(a) agresor crece. De hecho, uno de cada cuatro niños(as) agresores en la escuela elemental terminan con un record criminal cuando llegan a los treinta años. Algunos niños(as) agresores también terminan siendo rechazados por sus compañeros y pierden amistades a medida que crecen. Los niños(as) agresores también pueden ser propensos a fallar en la escuela y no llegar a obtener el éxito personal en relaciones o en el ámbito profesional que otras personas disfrutan.

Ayudando a que su hijo deje de agredir a otros niños(as)

Aunque no todos los problemas de agresión nacen a partir de problemas familiares, es una buena idea examinar el comportamiento y las interacciones personales que su hijo(a) ve en el hogar. Si su hijo(a) es constantemente provocado por sus hermanos(as) o uno de sus padres o si se dirigen a él o ella con sobrenombres, esto podría provocar conductas agresivas o hirientes fuera del hogar. Lo que pueden parecer bromas en casa generalmente sirven como modelo de conducta para agredir a otros niños(as). Los niños(as) víctimas de estos enfrentamientos aprenden que esto se traduce en control sobre los niños(as) que estos perciben como debiles.

Las bromas personales constantes – independientemente de que ocurran en la casa o en la escuela- también pueden afectar su autoestima. Los niños(as) con baja autoestima pueden crecer emocionalmente inseguros. También pueden terminar culpando a otros por sus errores. Hacer que otras personas se sientan mal por medio de agresiones comportamiento agresivo puede dar a ciertos niños(as) un sentido de poder.

Por supuesto, habrá momentos donde habrá que enfatizar críticas constructivas, como por ejemplo, “Contaba contigo para que sacaras la basura y debido a que te olvidaste, tenemos que aguantar el mal olor en el garaje durante una semana”. Pero tenga cuidado en no dejar que sus palabras terminen criticando a la persona en lugar del comportamiento: “Tú eres flojo. Apuesto que finges olvidar tus quehaceres para no ensuciarte las manos.” Concéntrese en la conducta que considera inaceptable en lugar de la persona.

El hogar debe ser un refugio seguro donde los niños(as) no estén expuestos a críticas fuertes e incomodas por parte de la familia y sus seres queridos.

Además de mantener una atmósfera positiva en el hogar, existen otro tipo de formas de motivar a que su hijo(a) deje de agredir verbalmente a otros niños(as):

  • Enfatice que agredir verbalmente a otros niños(as) es un problema serio. Asegúrese de que su hijo(a) entiende que usted no tolerará este tipo de conducta agresiva hacia otros niños(as)  y que hacerlo tendrá consecuencias en casa. Por ejemplo, si su hijo está agrediendo a otros a través de la Internet, suprima el acceso a la tecnología que emplea para que sus agresiones lleguen a otros (i.e., computadoras, teléfono celular, mensajes de texto o envío de fotos). O de instrucciones a su hijo para que utilice la Internet para investigar sobre este tipo de agresiones  y tomar nota de estrategias para reducir este tipo de comportamiento. Otros ejemplos de disciplina incluyen restricciones en los horarios de salida de su hijo(a) si este tipo de agresiones ocurre fuera del hogar, restitución de privilegios permitiendo la oportunidad de ganarlos de nuevo según su conducta, requerir que su hijo(a) participe como voluntario para ayudar a los más necesitados.
  • Enseñe a su hijo(a) a tratar a las personas que sean diferentes con respeto y consideración. Enseñe a su hijo(a) aceptar, en lugar de ridiculizar las diferencias (i.e., raza, religión, apariencia, necesidades especiales, género, estatus económico). Explíquele que todo el mundo tiene derechos y sentimientos.
  • Descubra si lo amigos de su hijo(a) también están agrediendo verbalmente a otros niños(as). Si éste es el caso, busque a un grupo de intervención a través del director de la escuela de su hijo, consejero de la escuela y/o sus maestros.
  • Establezca límites. Detenga cualquier tipo de agresión inmediatamente y ayude a que su hijo(a) aprenda formas no violentas de reaccionar.
  • Observe cómo su hijo(a) interactúa con otros niños(as) y halague comportamientos apropiados. Las críticas positivas son más eficaces que la disciplina.
  • Hable con el personal de la escuela para ayudar a que su hijo(a) cambie su comportamiento. Asegúrese de mantener contacto con el personal de la escuela para lograr este objetivo.
  • Fije metas realistas y no espere cambios inmediatos. A medida que su hijo aprende a modificar su conducta, asegúrese de repetirle que usted lo quiere como persona -enfatizando que lo que no le gusta es su comportamiento.

Obteniendo ayuda para ambos, los niños(as) que agreden y los niños(as) que reciben las agresiones

Una buena parte de ayudar a su hijo(a) es no tener miedo de pedir ayuda y consejo a otras personas. Independientemente de que su hijo(a) esté siendo agredido o sea el agresor, puede que usted necesite ayuda adicional. Además de hablar con los maestros de su hijo(a), puede que usted quiera aprovechar el tener servicios de consejeros en la escuela y hablar con el medico de su hijo, quien puede referirle a un profesional en salud mental.

Puede que usted también quiera hablar con el director de la escuela sobre las reglas en cuanto a este tipo de agresión verbal entre niños(as). Por ejemplo, pregunte cómo son castigados los agresores y si las áreas donde ellos pueden meterse con otros niños(as) como las escaleras o los campos de juego son supervisadas por el personal de la escuela. De a conocer su opinión a los maestros, padres de niños(as) en la escuela, la junta de la escuela y la asociación de padres y maestros. Si la escuela de su hijo(a) aun no tiene este tipo de asociación, comience un programa en contra de la violencia. Si el ambiente en la escuela de su hijo(a) apoya el tipo de conducta de agresión hacia otros niños(as), intentar cambiarla puede ayudar.

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