DROGAS EN ADOLESCENTES

drogas

Consumo y abuso de substancias entre jóvenes: retos y estrategias para la identificación y la prevención

Enviado por: FAROSHSJD el 01/06/2009     

El uso de alcohol y drogas es un fenómeno común entre los jóvenes. En Canadá la media de edad para el inicio al consumo de alcohol son los 11años y para el cannabis (marihuana) los 12’6; el 12% del los estudiantes adolescentes confiesan haber consumido además otras sustancias aparte de alcohol, cannabis y tabaco. El consumo de de drogas se ve incrementado según avanza la edad de los adolescentes.

Daños asociados: Hay toda una serie de comportamientos de riesgo que se asocian al consumo de drogas. La actividad sexual no planificada, no deseada o sin protección, o la conducción temeraria, son dos de los ejemplos más frecuentes; del consumo pueden derivarse además multitud de complicaciones médicas. Identificación y tratamiento: Aunque existen diversas herramientas de evaluación, como el AUDIT o el CRAFFT —validados para el trabajo con adolescentes—, no todos los médicos la practican de manera regular.

La evidencia científica disponible sobre tratamientos efectivos es escasa. Algunos programas para adolescentes —los del tipo Solo di NO, por ejemplo— son inefectivos en su intento de erradicar el consumo. Existe una creciente convicción de que las estrategias de “reducción de daños” pueden ser más efectivas. En cualquier caso es incuestionable el papel clave que tienen familia y profesionales de la salud en cuanto a identificadores e impulsores de las medidas de intervención tanto preventivas como terapéuticas.

Fuente: Canadian Medical Association

Resumen analítico

Contexto

El uso de alcohol y drogas es un fenómeno común entre jóvenes. El estudio sobre tabaquismo juvenil de 2004-5 realizado en Canadá, detectó que la edad media de inicio al consumo de alcohol son los 11 años, y la de cannabis (marihuana) los 12’6; además el 12,5% de estos estudiantes confirmaron haber utilizado otras substancias diferentes al alcohol, tabaco o cannabis.

Prevalencia del consumo y abuso de substancias
La Tabla 1 muestra las drogas comunes que se encuentran en la calle y sus efectos (fuente complementaria recomendada por FAROS:http://www.drugabuse.gov/nidaespanol.html).


Tabla 1.

Droga También conocida como Método de ingestión Efectos clínicos Duración efecto Complicaciones agudas
Cannabis Hierba, Marihuana, hachís Fumada, oral Distorsión de los sentidos, conjuntivitis, estimula el apetito 1-3 horas Síntomas sicóticos (alucinaciones visuales y auditivas, ilusiones paranoides, confusión y amnesia
Éxtasis (metilendioxi-metamfetamina) E, X, XTC Oral, inhalado Efectos estimulantes, euforia, rechinamiento de dientes involuntario que se produce durante el sueño. 1-6 horas dependiendo de la dosis Caída o elevación anormal del sodio en la sangre (hipo e hipernatremia), convulsiones, rabdomiolisis (Es la descomposición de las fibras musculares que ocasiona la liberación de los contenidos de dichas fibras (mioglobina) en el torrente sanguíneo. Algunas de éstas son tóxicas para el riñón y con frecuencia causan daño renal.).

 

Puede estar contaminada con otras substancias como efedrina, dextrometorfano, ketamina, cafeína, cocaína y/o metamfetamina.

Metamfetamina cristalina Speed, cristal, ice, hielo, meta Oral, inhalada, fumada, inyectada (intramuscular) Efectos estimulantes, excitación emocional, enrojecimiento de la cara 6-8 horas si inyectada o tomada vía oral
10-12 horas si fumada
Dolor torácico, hipertensión, taquicardia hipertermia (fiebre)
Cocaína Coca, nieve, crack, raya Inhalada, inyectada (intravenosa), fumada (crack) Efectos estimulantes 5-60 minutos si se inhala

 

5-10 minutos si se fuma

Dolor torácico, hipertensión, taquiarrítmia, hemorragia intracraneal o ictus

 

El uso añadido de alcohol puede inducir la producción hepática de cocaetileno, que incrementa el riesgo de muerte súbita

Ketamina K, Special K Inhalada, oral, inyectada (intramuscular e intravenosa) Anestesia disociativa (produce una disociación funcional entre los sistemas límbico y tálamo del sistema nervioso central, lo que implica que el afectado sufre amnesia -pérdida de memoria- y una profunda analgesia – ausencia de sensaciones-, mientras que puede tener los ojos abiertos y mantiene los reflejos protectores -tos, etc.-).
Euforia (sensación de estar flotando)
Hasta 1 hora dependiendo de la dosis Depresión respiratoria (disminución extrema del número de respiraciones por minuto), disociación (se pierde parcial o completamente la integración normal entre ciertos recuerdos del pasado, la conciencia de la propia identidad, ciertas sensaciones inmediatas y el control de los movimientos corporales).
Gamahidroxi-butirato (GHB) G, líquido o sustancia E, líquido o sustancia X Oral, inhalada Euforia, depresión del sistema nervioso central 10 minutos a 4 horas Presión respiratoria, coma, convulsiones.

Si se consume alcohol, los efectos se potencian

Heroína y otros opiáceos Caballo, speedball(si se inyecta con cocaína) Fumado, inyectado (subcutáneo, intravenoso, intramuscular), inhalado, oral (píldoras) Depresión del sistema nervioso central 3-5 horas Depresión respiratoria, nauseas, vómito

El estudio de 2007 “Uso de drogas entre estudiantes de Notario” (Canadá), determinó que el 64,7% de los jóvenes en edades comprendidas entre los 12 y los 18 años consumieron alcohol en algún momento de su vida, el 29,9% cannabis, el 4,3% cocaína y cerca del 4% otras drogas como la heroína, la ketamina o la metamfetamina cristalina.

Las ratios de consumo de drogas, salvo las de consumo por inhalación, mostraron un incremento del consumo relacionado con el aumento de la edad de los encuestados, y unos parámetros similares para hombres y mujeres. Un 26,3% de los estudiantes confirmaron haber bebido de manera festiva (5 o más copas en una sola ocasión) en las cuatro semanas previas al estudio; un 19% confirmó beber peligrosamente según los criterios AUDIT (Box 3 del artículo); y un 15% respondió de manera afirmativa a dos o más ítems de la escala da CRAFFT (Box 2 del artículo). Solo un 1,5% de los estudiantes confesó haber recibido algún tipo de tratamiento en el año previo al estudio.

Desafortunadamente, estos estudios no recogen los resultados de aquellos jóvenes que no asisten a la escuela, están en centros correccionales o en viven en condiciones marginales. Los jóvenes “callejeros” tienen ratios significativamente superiores en el uso de metamfetamina, éxtasis, cocaína y ketamina que los jóvenes de otras poblaciones.

Aunque es difícil establecer comparativas a nivel internacional, tabaco y alcohol son las sustancias consumidas con más frecuencia entre los jóvenes. Sin olvidar que el cannabis representa un 90% del total de las drogas ilícitas utilizadas por los jóvenes en Norte América, Australia y Europa.

Factores de riesgo

Una serie de factores de riesgo se han relacionado con el abuso de substancias entre la gente joven (Tabla 2)

Tabla 2. Marcadores de riesgo para el abuso de sustancias entre los jóvenes
– Vivir en la calle o que su vida en general esté focalizada en la calle.

– Padecer desórdenes mentales

– Historial familiar de abuso de substancias.

– Disfunción familiar.

Según el informe de 2007 sobre el uso de substancias en jóvenes de Canadá, hasta un 50% de los jóvenes que han buscado tratamiento por abuso de sustancias tenían algún desorden de salud mental adicional como depresión o ansiedad.

La investigación sobre el neurodesarrollo de los adolescentes sugiere que su cerebro es más vulnerable a los efectos de las substancias y que por consiguiente poseen un mayor riesgo de desarrollar patrones de comportamiento susceptibles de derivar en un abuso o dependencia.

Daños asociados al consumo y abuso de substancias

Existe un abanico de daños relacionados con la salud asociados al consumo y abuso de sustancias. Muchos comportamientos de alto riesgo se asocian al uso de alcohol y drogas, como por ejemplo: la actividad sexual no planificada, no deseada y sin protección; la conducción imprudente; el ser pasajero de un coche conducido por alguien bajo los efectos de sustancias; la no utilización de los cinturones de seguridad; y los comportamientos autolesivos, que pueden incluir el intento de suicidio.

El uso de substancias puede causar diversas complicaciones médicas (Tabla 1); además algunos jóvenes se resisten a buscar ayuda médica por temor al conocimiento de los padres o por las posibles consecuencias legales.

Identificación y tratamiento

Muchos médicos no realizan las evaluaciones de rutina habituales en adolescentes. Existen herramientas para los profesionales médicos tanto de evaluación general —el HEADSS o el GAPS, por ejemplo— como de evaluación específica —AUDIT (Box 1 del artículo) o CRAFFT (Box 2 del artículo).

No existe hoy por hoy evidencia de una efectividad total en ninguna de las aproximaciones propuestas. Tradicionalmente, la aproximación terapéutica se ha basado en modelos de “abstinencia”. Sin embargo, la evidencia de la literatura demuestra que los programas de abstinencia puros para adolescentes —del tipo Solo di NO—  no son efectivos en su intento de erradicar el consumo de drogas entre adolescentes.

Existe una creciente convicción de que las estrategias de “reducción de daños” pueden ser más efectivas. Estas perspectivas aceptan la posibilidad de los adolescentes de elegir el consumo de drogas, considerando la elección como medio positivo para reconocer por ellos mismos el riesgo médico y psicosocial que conlleva la relación con determinadas substancias. Estas estrategias se dirigen a reducir los riesgos relacionados, modificando el comportamiento (pudiendo incluir la eliminación del uso). Hasta ahora, no hay datos que respalden el papel de los agentes farmacológicos en el tratamiento, con la excepción de los desordenes acompañantes como la depresión, en los cuales el tratamiento sí reduce el consumo de sustancias.

El conocimiento es todavía escaso y quedan multitud de retos por resolver, sin embargo si hay algo claro, esto es el papel clave de la familia en el apoyo al adolescente, ardua tarea que puede incluso hacer precisar de ayuda a los propios familiares.

El papel coyuntural de los profesionales de la salud es también fundamental, en tanto que identificadores e impulsores de las medidas de intervención, sean estas preventivas o terapéuticas

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