TRATAMIENTO DE RESCATE EN ASMA

 

El tratamiento de rescate en el asma ayuda a evitar la administración diaria de corticoesteroides

Medscape Medical News

Autor: Laurie Barclay, MD

Según los resultados de un estudio aleatorizado, de doble enmascaramiento, comparativo con placebo y de 44 semanas de duración que se comunicó en un número reciente de The Lancet, el tratamiento de rescate esporádico en los niños asmáticos, más que el empleo diario de corticoesteroides ayuda a controlar los síntomas y no conlleva retraso del crecimiento.
El Dr. Fernando D. Martinez, de la University of Arizona en Tucson, Arizona (Estados Unidos) y sus colaboradores comunican: «Los corticoesteroides diariamente inhalados constituyen un tratamiento eficaz del asma leve persistente, pero algunos niños padecen exacerbaciones aun con el control cotidiano satisfactorio y muchos suspenden el tratamiento después que dejan de presentar síntomas». «Evaluamos la eficacia de un corticoesteroide inhalado (dipropionato de beclometasona) utilizado como tratamiento de rescate».
Niños y adolescentes de 5 a 18 años de edad con asma leve persistente fueron incorporados en cinco centros clínicos estadounidenses, asignados en forma aleatoria utilizando una secuencia de aleatorización generada por computadora y estratificados según centro clínico y grupo de edad. Los cuatro grupos de tratamiento recibieron beclometasona dos veces al día con beclometasona más albuterol como rescate (grupo combinado), beclometasona dos veces al día con placebo más albuterol como rescate (grupo con beclometasona diaria), placebo dos veces al día con beclometasona más albuterol como rescate (grupo con beclometasona como rescate), o bien, placebo con placebo más albuterol como rescate (grupo con placebo) dos veces al día.
Se administró el tratamiento con beclometasona dos veces al día mediante una inhalación de beclometasona (40 μg por inhalación) o placebo por la mañana y por la noche, y el tratamiento de rescate con beclometasona consistió en la administración de dos inhalaciones de beclometasona o placebo por cada dos inhalaciones de albuterol (180 μg) que eran necesarias para el alivio de los síntomas.
El criterio principal de valoración en el estudio fue el tiempo transcurrido hasta la primera exacerbación que exigió el empleo de corticoesteroides orales, con el análisis por intención de tratar, en tanto que el criterio secundario de valoración fue la medición del crecimiento lineal.
De 843 niños y adolescentes incorporados en el estudio, se excluyeron 555 durante el periodo preliminar basándose en criterios definidos de antemano y 288 fueron asignados a uno de los cuatro grupos de tratamiento: combinado (n = 71), beclometasona diaria (n = 72), beclometasona como rescate (n = 71) y placebo (n = 74).
La frecuencia de exacerbaciones fue más baja en los grupos con beclometasona diaria (28%; intervalo de confianza [IC] del 95: 18 a 40; p = 0,03), combinado (31%; IC del 95%: 21 a 43; p = 0,07) y con tratamiento de rescate (35%; IC del 95%: 24 a 47; p = 0,07) frente al grupo placebo (49%; IC del 95%: 37 a 61). Los grupos con tratamiento activo también tuvieron tasas significativamente más bajas de ineficacia del tratamiento que el grupo que recibió placebo. La frecuencia de ineficacia del tratamiento fue 23% en el grupo con placebo (IC del 95%: 14 a 43) frente a 5,6% en el grupo combinado (IC del 95%: 1,6 a 14; p = 0,12), 2,8% en el grupo con beclometasona diaria (IC del 95%: 0 a 10; p = 0,009) y 8,5% en el grupo con rescate (IC del 95%: 2 a 15; p = 0,024).
El crecimiento lineal fue 1,1 ± 0,3 cm menor en los grupos combinado y con beclometasona diaria que en el grupo con placebo (P < 0,0001), pero el crecimiento lineal en el grupo con tratamiento de rescate no fue notablemente diferente al del grupo con placebo (P = 0,26). Sólo se comunicaron dos casos de efectos adversos graves: uno de meningitis viral en el grupo con beclometasona diaria y otro de bronquitis en el grupo combinado.
Los autores del estudio escriben en su informe: «Los niños con asma leve persistente no deben tratarse solo con albuterol de rescate y el tratamiento más eficaz para evitar las exacerbaciones son los corticoesteroides inhalados diariamente». «Los corticoesteroides inhalados como medicación de rescate con albuterol podrían ser una estrategia eficaz para la disminución gradual del tratamiento de los niños con asma leve bien controlada, pues es más eficaz para reducir las exacerbaciones que emplear solo albuterol de rescate. Así, es posible evitar el empleo del tratamiento con corticoesteroides inhalados todos los días y los efectos secundarios relacionados como la alteración del crecimiento».
Las limitaciones de este estudio fueron la interacción subaditiva imprevista entre los tratamientos, lo que exigió una desviación importante del análisis planificado.
En un comentario adjunto, William Checkley, de la División de Cuidados Pulmonares e Intensivos del Departamento de Medicina de la Johns Hopkins University en Baltimore, Maryland (Estados Unidos), hace notar la necesidad de obtener mejor evidencia científica que fundamente el tratamiento de reducción gradual en los pacientes con asma persistente que se tratan con corticoesteroides inhalados diariamente y β-agonistas de acción prolongada inhalados, así como la falta de directrices claras basadas en datos científicos.
El Dr. Checkley señala: «Por una parte, tanto las directrices del Reino Unido como de Estados Unidos recomiendan reducir el tratamiento con corticoesteroides inhalados a la dosis más baja posible una vez que se controla el asma durante por lo menos tres meses». «Por otra parte, la US Food and Drug Administration recomienda suspender los β-agonistas de acción prolongada tan pronto se logra el control del asma. Sin embargo, los resultados de este estudio indican que la reducción gradual de los corticoesteroides de inhalación diaria a un tratamiento tal como el de rescate en combinación con los β agonistas de acción breve como rescate podría ser un método eficaz para la reducción gradual del tratamiento en los pacientes con asma leve persistente».
El National Heart, Lung, and Blood Institute financió este estudio. Algunos de los autores del estudio han declarado tener diversas relaciones económicas con compañías farmacéuticas como MedImmune, Merck, GlaxoSmithKline, AstraZeneca, Novartis, Genentech y Schering-Plough. En el artículo original aparece la descripción completa de las declaraciones de estos conflictos de interés. El Dr. Checkley ha declarado no tener ninguna relación económica pertinente.

COPIA CON FINES ACADEMICOS

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