Archivos para 17 septiembre 2008

VACUNA MMR Y PTI

 

10 SEP 08 | Evaluación del riesgo de PTI luego de la vacunación con MMR en Pediatría
Vacunación y riesgo de Púrpura Trombocitopénica Inmune

Riesgo de Púrpura Trombocitopénica Inmune luego de vacunación con MMR en niños.
 

Eric. K. France, Jason Glanz, Stanley Xu, Simon Hambridge, Kristi Yamasaki, Steve B. Black, Michael

 

En 1993, el Comité de Seguridad en Vacunas avaló la relación causal entre vacunación para sarampión-paperas-rubéola (MMR) y trombocitopenia. Esta conclusión se basó en la relación conocida entre infección por virus salvaje de sarampión y trombocitopenia, numerosos reportes de casos y datos epidemiológicos que demostraron tasas de incidencia de trombocitopenia mayores a las esperadas en las semanas posteriores a la aplicación de MMR.
Dos investigaciones controladas en Inglaterra han presentado evidencia que sugiere esta relación. Miller y col. identificaron 35 niños entre 12 y 23 meses internados por púrpura trombocitopénica inmune (PTI), con aumento de su incidencia en las semanas posteriores a la vacunación con MMR. Un 2° estudio de Black y col. identificó 23 niños entre 12 a 24 meses con diagnóstico de PTI y riesgo elevado en las 6 semanas posteriores a la MMR. Aunque estos estudios demostraron una asociación entre MMR y PTI, presentaron limitaciones: ambos estudios se limitaron a niños en el 2° año de vida; no excluyeron casos de trombocitopenia atribuibles a otras causas conocidas o hallados de forma casual y ninguno diferenció entre nuevos casos y enfermedad en curso o aportó información sobre el riesgo de desarrollar PTI crónica.
El objetivo del estudio de los autores fue evaluar el riesgo de PTI luego de la vacunación con MMR en una gran población de niños entre 12 meses y 18 años.

Métodos

Se obtuvo información de los años 1991-2000 de la Base de Datos de Seguridad en Vacunas (Vaccine Safety Datalink – VSD), creada en 1991 por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC). La misma contiene información sobre historia de vacunación, hallazgos médicos y demográficos de 8 organizaciones a lo largo de EE.UU.
Se incluyeron más de 2.000.000 de niños en la cohorte de estudio; 7 organizaciones aportaron datos de niños hasta 18 años de edad, y la 8° sólo de niños entre 12 y 23 meses.

Averiguación de casos

Los criterios para inclusión de casos fueron: niños menores de 18 años con recuento de plaquetas ≤ 50.000/mm3 e índices normales de glóbulos rojos y blancos, signos o síntomas de sangrado espontáneo, y ausencia de fiebre. Se excluyeron los casos que en las 6 semanas previas al diagnóstico estuvieran expuestos a medicación deplecionante de plaquetas, a infección por virus salvaje de varicela o Epstein Barr, casos asintomáticos hallados casualmente, y aquellos enfermos al momento de la presentación del cuadro (ej.: fiebre, vómitos). Dado que la vacuna MMR no se recomienda antes del año de edad, los niños con diagnóstico de PTI antes de esa edad fueron excluidos del análisis primario pero incluidos en la evaluación del riesgo de recurrencia luego de la vacunación con MMR en niños con historia previa de PTI.
El día de resolución de la PTI se definió como el día del 1° recuento plaquetario > 100.000/mm3 sin descenso en las semanas subsecuentes. Se consideró PTI crónica si la trombocitopenia duraba más de 6 meses o si los registros tenían datos posteriores a los 6 meses del diagnóstico inicial.

Se utilizó el VSD para identificar niños < de 18 años con 2 recuentos plaquetarios ≤ 50.000/mm3 o un recuento plaquetario ≤ 50.000/mm3 más código para trombocitopenia de la Clasificación Internacional de Enfermedades 9° Revisión (ICD-9) en las 6 semanas posteriores a la vacunación con MMR. Se revisó la base electrónica para excluir casos de trombocitopenia de causa conocida. Por último, se auditaron los registros de los pacientes desde 6 semanas antes a 6 meses luego del diagnóstico de PTI y los datos de vacunación con MMR. Un pediatra, ciego al estado de vacunación, repitió este paso para confirmar el momento del inicio y recuento plaquetario inicial y para asignar el estado del caso y la fecha de resolución.

Métodos de estudio

Se utilizaron 2 métodos analíticos para examinar el riesgo de PTI luego de la vacunación con MMR: intervalo de riesgo y series de casos autocontrolados. El intervalo de riesgo es un diseño de cohorte en el cual sólo los pacientes vacunados son incluidos en el análisis, y el periodo de tiempo pre y post vacunación (para el mismo individuo) determina el estado de exposición. El método de series de casos autocontrolados es un diseño en el cual cada caso actúa como su propio control. Ambos métodos son considerados como válidos y comparables con la cohorte tradicional con diseño caso-control.

Para cada niño, el tiempo de seguimiento se limitó a los 365 días antes y luego de la vacunación con MMR. Niños vacunados con PTI fuera de esta ventana de seguimiento fueron excluidos. Se comparó la incidencia de PTI durante el periodo de exposición (definido como 42 días luego de la vacunación con MMR) con la incidencia de PTI durante el periodo de no exposición, como con los periodos antes y después del periodo de exposición. Se excluyeron las 6 semanas precedentes a la vacunación para el análisis, ya que representaría un momento en el cual es más probable que el niño esté sano, y podría sobreestimar la incidencia de PTI.

Resultados

Un total de 1.036.689 niños recibieron 1.107.814 dosis de MMR durante el periodo de estudio; hubo más de 45.000.000 de expuestos y 430.000.000 de no expuestos en la cohorte de estudio. Un 54% de las dosis fueron dadas entre los 12 y 23 meses de vida. Se identificaron 1673 individuos como potenciales casos en el VSD; de éstos, se excluyeron 532 por presentar trombocitopenia de causa conocida, y 546 por ser menores de 30 días de vida al momento del diagnóstico, quedando 595 casos probables de PTI.

La revisión de historias clínicas identificó 244 pacientes sin PTI y 92 pacientes con exposición a drogas, enfermedad aguda o hallazgo casual de trombocitopenia; 259 cumplían la definición de caso de PTI, de los cuales 248 eran mayores de 12 meses de edad. De los casos confirmados, 82 estaban en el periodo de seguimiento predefinido de 365 días antes o después de la vacunación.

Los casos de PTI se agruparon en 4 rangos etarios. La mayoría (80%) de los casos expuestos a MMR ocurrieron en niños entre los 12 y 23 meses. En los otros 3 grupos, hubo solamente 5 niños expuestos: 3 con edad entre 2 y 4 años, 1 entre 4 y 10 años y 1 mayor de 10 años de edad. Por bajo poder estadístico, se focalizó el análisis en los niños con edad entre 12 y 23 meses.

Se compararon los pacientes expuestos a MMR (n=20) y los no expuestos (n=43) con PTI. No hubo diferencias estadísticamente significativas en sexo, recuento plaquetario, porcentaje con enfermedad viral o exposición a medicación en las 6 semanas previas a la enfermedad o en la duración media de la misma. Dos de los 20 niños expuestos (10%) y 3 (7%) de los no expuestos desarrollaron PTI crónica.

Para los niños entre 12 y 23 meses de edad los radios de las tasas de incidencia (IRRs) para PTI fueron 3.94 (IC 95%: 2.01-7.69) y 5.38 (IC 95%: 2.72-10.62) usando intervalo de riesgo y series de casos autocontrolados respectivamente. Para niños entre 12 y 15 meses, el IRR aumentó a 7.10 (IC 95%: 2.03-25.03) y 7.06 (IC 95%: 1.95-25.88) respectivamente.
El sexo tuvo un fuerte efecto modificador: el IRR para niños entre 12 y 15 meses fue 14.59 (IC 95%: 1.84-114.439 y 12.39 (IC 95%: 1.54-99.52) comparado con el IRR de 3.22 (IC 95%: 0.59-17.64) y 4.07 (IC 95%: 0.70-23.77) para niñas con ambos métodos respectivamente. Estos resultados se basan en 12 varones (9 expuestos y 3 no expuestos) y 7 niñas (4 expuestas y 3 no expuestas) entre 12 y 15 meses de edad.

De las 599.833 vacunas MMR administradas a niños entre 12 y 23 meses, 80% fueron dadas entre los 12 y 15 meses, 17% entre los 16 y 19 meses y 3% entre los 20 y 23 meses. De los 20 pacientes expuestos, 13, 6 y 1 fueron diagnosticados en los grupos de edad de 12 a 15, 16 a 19 y 20 a 23 respectivamente. En el análisis de intervalo de riesgo, el IRR bajó de 7.10 a 3.94 cuando el intervalo de edad se extendió de 12 a 15 meses a 12 a 23 meses. La proporción de casos de PTI atribuibles a exposición a MMR entre niños de 12 a 15 meses de edad fue del 86%; el riesgo atribuible para niños de 12 a 23 meses fue 76%. Un caso de PTI ocurrió por cada 40000 vacunaciones en los grupos de 12 a 23 meses y 12 a 15 meses de edad.

Incluidos los casos de PTI que ocurrieron luego del 1° mes de vida, 31 niños fueron vacunados con MMR luego de haber padecido PTI. Ninguno de estos niños tuvo recurrencia de PTI durante los 42 días luego de la vacunación. Dos niños recibieron la vacuna dentro de las 8 semanas de la fecha de resolución de la PTI sin consecuencias. De los casos ocurridos entre los 12 y 15 meses de edad (tiempo en que la exposición a MMR es común) se observó que el médico interrogó sobre reciente vacunación con MMR en 2 de 13 casos.

Discusión

El estudio de los autores encontró una fuerte asociación entre la vacunación con MMR y riesgo de PTI en niños entre 12 y 23 meses de edad. Esta asociación fue más fuerte entre los 12 a 15 meses de edad, más para varones que para mujeres. La duración y severidad de la PTI entre niños expuestos de 12 a 23 meses fue similar a la de no expuestos, y el desarrollo de PTI crónica luego de la vacunación con MMR parecería raro. Tres de cada 4 casos de PTI que ocurrieron en el 2° año de vida fueron atribuibles a la vacunación con MMR. Los autores encontraron sólo un pequeño número de casos expuestos luego de los 2 años de edad, por lo que no fueron analizados.

El estudio reveló un riesgo elevado de PTI en niños vacunados con MMR de 12 a 23 meses, que fueron similares en magnitud con los resultados de Miller y col. y Black y col.
Debido a la distribución de la MMR en el periodo de 12 a 23 meses de edad, en el cual el 80% de las inmunizaciones son administradas en los 1° 4 meses, los autores consideran que los IRRs de los análisis en el grupo etario de 12 a 15 meses son mejores estimaciones para la asociación entre PTI y MMR que aquellas generadas del análisis del grupo etario de 12 a 23 meses.

Ninguno de los 31 niños con PTI y vacunación con MMR desarrollaron PTI post-vacunación; de cualquier manera, los números de los autores son muy pequeños como para garantizar conclusiones firmes con respecto a recurrencia.
El Brighton Collaboration estableció un punto de corte en el recuento plaquetario de menos de 150.000/mm3 como criterio de trombocitopenia asociada con vacunación. La definición de PTI de los autores difirió en requerir un recuento plaquetario menor (≤ 50.000/mm3), que se asocia más frecuentemente con signos y síntomas de sangrado, para limitar el número de auditorías de registros y focalizar en los resultados de PTI más serios. Aunque el uso de un recuento plaquetario mayor podría haber ayudado a comprender el impacto total de la MMR en la trombocitopenia, raramente causan signos o síntomas de PTI y es improbable que sean importantes clínicamente.
Los autores hallaron un fuerte efecto de género en sus datos, asociación no vista en estudios previos. Este hallazgo deberá verse con cautela dado el bajo número de casos en el cuál está basado (12 niños, 7 niñas). Los niños de 1 año de edad podrían ser más activos que las niñas, incrementando sus chances de sangrado por trombocitopenia y llevando a la consulta médica precoz: esto podría aumentar selectivamente la posibilidad de que sean diagnosticados por PTI. Las niñas con trombocitopenia, por lo tanto, podrían tener una menor probabilidad de tener diagnóstico de PTI, lo que podría reducir el poder estadístico y desviar los resultados.

Se documentó que los médicos interrogaron sobre infección viral reciente en cada uno de los 13 casos de PTI expuestos a MMR y exposición a medicamentos en 8 de los 13 casos. En contraste, sólo 2 tenían documentadas preguntas acerca de vacunación con MMR reciente. Esto parece demostrar que no se considera la exposición a esta vacuna cuando se evalúa a un niño entre 12 y 15 meses por trombocitopenia.

Conclusiones 

Desde su introducción en 1960, la vacuna MMR ha reducido la incidencia de sarampión por virus salvaje en cerca del 100% en los EE.UU. Aunque esta vacuna está asociada con una incidencia elevada de PTI, el riesgo atribuible es bajo y la enfermedad asociada con al vacuna es leve y resuelve, en promedio, dentro de los 7 días. Los resultados de los autores, por lo tanto, no sugieren la necesidad de alterar las políticas de vacunación corrientes.
Comentario

La vacuna MMR se utiliza de rutina en nuestro país como parte del Plan de Vacunación Nacional, generalmente a partir del año de edad. Si bien los estudios publicados indican un baja incidencia de PTI asociada a MMR, el pediatra debe investigar acerca de esta posibilidad ante un paciente con trombocitopenia, para discriminar en el interrogatorio las posibles causas de esta patología, principalmente en el grupo etario de 12 a 15 meses.

Resumen y comentario objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol

DOCUMENTO COPIADO CON FINES DOCENTES

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ESQUEMA DE INMUNIZACIONES

esquemas-de-inmunizaciones-guatemala-20081

AMIGOS Y AMIGAS

CONSIDERO QUE LA REUNION DE AYER FUE MUY PROVECHOSA, Y SE OPTIMIZO LA PRESENCIA DEL ESPECIALISTA DR CARLOS GRAZIOSO, PARA RESOLVER MUCHAS DE NUESTRAS INTERROGANTES RESPECTO AL TEMA EN NUESTRO DIARIO VIVIR Y DESARROLLO DE NUESTRA PROFESION

 

LES ADJUNTO AL PLATICA DEL DR GRAZIOSO, QUIEN HA INDICADO QUE PRONTO SALDRAN PUBLICADAS LAS NORMAS DEL CONSENSO DE EXPERTOS NACIONALES, PARA PRESENTAR LA GUIA DE VACUNACIÓN PARA GUATEMALA

 

ATTE

 

 

DR LUIS ALFREDO RUIZ

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ESQUEMA DE INMUNIZACIONES AAP

Actualización 2008

El pediatra es el medico de primer contacto con el niño sano, y quien se dedica a aplicar las inmunizaciones o vacunas. La vacunas se administran y coinciden con las visitas de la consulta del niño sano. El objetivo de  aplicar las inmunizaciones en este momento es aprovechar que se evalua al niño su crecimiento y  su desarrollo psicomotor. Además de que se le hace un examen físico y si no cursa con algun proceso infeccioso se le puede administrar su vacuna correspondiente.

Es importante señalar que la administración de vacunas puede llevarse a cabo aun con administración de medicamentos, o en caso de enfermedades infecciosas leves, sin embargo se retarda la administración de vacunas cuando tiene una infección moderada a severa.

 


 

Esquema de Inmunizaciones de SSA de México 2008

 

En este esquema ya esta recomendado el uso de vacuna para el virus de Influenza ( o gripa) de los 6 meses a los 4 años y en adultos de mas de 65 años.

También se adicionará la vacuna de Rotavirus y de Neumococo Conjugado  a principios de 2007 según comentan las autoridades de Salud de nuestro País.

El rotavirus , es un virus que se conoce desde hace muchos años,  mas de 30, es un virus en forma de rueda de carreta, que tiene tendencia estacionaria, en invierno especialmente, aunque es posible que se encuentre todo el año en una frecuencia muy baja. El contagio es por  vía oral usualmente, agua alimentos contaminados pero se considera que el virus se puede aerosolizar, por lo tanto transmitirse por vía aérea. El  cuadro clínico usualmente inicia con vómitos, y evacuaciones diarreicas acompañado de fiebre, algunos pacientes sufren deshidratación y algunas otras complicaciones, en países poco industrializados existe mucha complicaciones por resta enfermedad hasta la muerte. Hace algunos años se utilizo una vacuna contra este virus pero fue retirada del mercado por la complicación de la que se acompaño aunque en muy baja frecuencia que era la invaginación o intosuscepción. Pero recientemente hay dos vacunas una llamada Rotarix aprobada en México, de una cepa humana y un solo serotipo , y otra de reciente aprobación en USA por la FDA, llamada Rotateq,   de cepa no humana y de 5 serotipos. El esquema de vacuna de Rotarix es de dos dosis con intervalo de 2 meses antes de los 6 meses, y el de rotateq de 3 dosis con intervalo de 2 meses antes de los 6 meses de edad también.

 

El Neumococo es una bacteria con cubierta de polisacárido con gran capacidad de invasión por lo tanto muy agresiva, (muy parecida al Haemofilus Influenza tipo b, que ya se aplica sistemáticamente en la población general de México), esta una bacteria que ocasiona infección de vías aéreas, como sinusitis, otitis media, neumonía, meningitis. En los estudios mas recientes se ha demostrado una reducción de la incidencia de infección grave, no solo en niños sino también en ancianos a lo que se denomina efecto rebaño en el cual al disminuir la cantidad de niños portadores de la bacteria protege indirectamente, a las personas con las que convive, esto especialmente dirigido a ancianos.                                  Ahora que se ha iniciado la vacuna de niños con PVC7, se recomienda continuar con la vacuna de neumococo de 23 cepas cuyo componente principal es de polisacárido, para cubrir las cepas con las que no cuenta la vacuna PCV7, y esto después de los 5 años de edad se cree que esto mejorara la inmunidad contra neumococo, en la edad pediatrica.

Recomendación enero 2008 de la AAP, se recomienda una sola dósis de Neumococo conjugado, para niños saludables de 24-59 meses que tienen un esquema incompleto.

 

Existen vacunas que no se han adicionado al Esquema Nacional de Vacunas como: Hepatitis A y Varicela.

La vacuna de Hepatitis A protege contra una enfermedad transmitida por alimentos o agua contaminada, se adquiere por vía oral. se caracteriza por un cuadro clínico usualmente leve, con falta de apetito, mucho decaimiento, dolor abdominal, orina oscura y heces fecales pálidas. Usualmente la recuperación se lleva a cabo sin mayor problema , pero un porcentaje muy bajo se complica con insuficiencia hepática. Es una enfermedad muy común en la primera infancia y se puede prevenir con dos dosis de Vacuna de Hepatitis A, a partir del primer año de edad.

 

La Varicela es una enfermedad que ocasiona exantema con lesiones , vesiculares, ronchas y costras, que podría ser realmente una enfermedad benigna, sin embargo en recién nacidos, adolescentes y adultos podría ser una enfermedad de riesgo especialmente en recién nacidos por su situación de fragilidad inmune ( fragilidad en sus defensas). Y el comportamiento de la varicela en adolescentes y adultos podría ser de una varicela tal vez mas intensa y altamente incapacitante. Existe el riesgo de que algunos niños especialmente lactantes que sufren varicela y además una infección por un germen llamado estreptococo beta hemolítico pueden ocasionar lo que llamamos falla multisistémica y llevar a la enfermedad a un extremo de gravedad inclusive la muerte.

Si un niño antes del año curso con varicela deberá vacunarse pasando el año ya que su inmunidad o defensas contra a el virus de varicela no serian muy efectivas y puede reinfectarse por este virus de nuevo.

También dentro de las novedades se argumenta que la vacuna de varicela debe repetirse a los 6 años junto con la vacuna de  SRP (sarampión, rubéola y paperas) también llamada MMR.   Ya que se ha observado que a pesar de la vacuna existe riesgo de infección de varicela aunque leve la mayoría de los casos. Y  que en caso de brote en la escuela o en la guardería  debe de revacunarse a los niños que comparten espacio con el niño enfermo

 

Otra Nueva Vacuna  es la del Papiloma Humano

Papiloma Humano, es un virus de transmisión sexual, y que se ha asociado a cáncer cervicouterino, en la mujer adulta en vida sexual activa. Los virus mas asociados a esta relación causa efecto son los virus 16-18 del papiloma humano. Y los virus 6 y 11 que ocasionan verrugas genitales.  Alrededor de 9,700 casos nuevos de Cáncer cervicouterino, 330,000 de casos displasia cervical, y 1 millón de casos de verrugas genitales se diagnosticas cada año en USA, y se ha estimado que mas o menos mueren  mujeres por cáncer cervicouterino  al año  en el mundo, por lo que se considera la causa mas común de muerte en una mujer en etapa sexual activa. Con el descubrimiento de la vacuna de papiloma humano en la cual se ha demostrado con una eficacia del 100% contra VPH, y 95-99% contra verrugas genitales. Las adolescentes son un grupo de alto riesgo ya que se ha demostrado que alrededor de 60% de mujeres que inician los estudios de preparatoria ya tuvieron actividad sexual, y muchas de ellas sin protección adecuada. Por lo tanto de riesgo para desarrollar Infección Sexualmente Transmitida. Independiente del germen que la ocasione hay agentes que pueden poner en riesgo la vida de tu hija, como son el Virus de Inmunodeficiencia Humano, Sífilis, Gonorrea, Clamidia. La vacuna ha pasado a llenar  un hueco en la prevención de la enfermedad sexualmente transmitida.

Ligas de interés sobre el tema de el virus del papiloma humano  la vacuna contra este virus.

http://www.cdc.gov/std/HPV/STDFact-HPV-vaccine-hcp.htm

http://www.cispimmunize.org/pro/doc/HPV%20FAQs.doc

Recomendación enero 2008 de la AAP, con la vacuna de Influenza. La edad mas pequeña para administración de vacuna viva atenuada de Influenza, es de 5 a 2 años de edad, la cual ya esta disponible en presentación líquida para para refrigeracion estandar, y el tiempo de intervalo entre la administración  de una segunda dosis es de 6 a 4 meses.

 

Recomendación enero 2008 de la AAP, En USA ya se recomienda una vacuna contra una infeccion por Meningococo que es un riesgo para jovenes  de 11-18a que viven en lugares donde conviven muchas personas simultaneamente y en niños de 2 a 10 años de edad con riesgo de contraer esta enfermedad.

 

 
 

 

 

Esquema de Inmunizaciones de la Academia Americana de Pediatría

 

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ALERGIA A LAS VACUNAS

 

 

 

02 SEP 08 | “Pediatrics”

Niños alérgicos a vacunas pueden ser inmunizados con seguridad
Un grupo de expertos publica en “Pediatrics” un conjunto de recomendaciones sobre cómo actuar para que estos niños puedan recibir las vacunas que necesitan.

Pediatrics 2008; 122: e771-e777
JANO.es

Un control adecuado y unas pocas precauciones pueden servir para inmunizar a casi todos los niños con alergia conocida o sospechosa a las vacunas. Es la conclusión de un grupo de expertos en seguridad vacunal, dirigidos desde el Johns Hopkins Children’s Center, que publican sus recomendaciones en “Pediatrics”.
 
En su artículo ofrecen a los pediatras una herramienta para identificar rápidamente a los niños que experimentan reacciones alérgicas a las vacunas y una guía para que esos niños puedan recibir las vacunas necesarias de forma segura.
 
Explican que las reacciones alérgicas graves son muy infrecuentes (uno o dos casos por millón de vacunaciones), pero que si ocurren pueden comprometer incluso la vida del niño. En este sentido es fundamental que el pediatra sepa diferenciar una reacción alérgica de una respuesta benigna no alérgica. También es crucial que los especialistas diseñen un plan de inmunización seguro para los niños con alergia confirmada a las vacunas, puesto que aquellos que ya han experimentado una reacción presentan un mayor riesgo de reacciones en futuras inmunizaciones, generalmente más graves que la primera.
 
Además, debido a recientes brotes de infecciones prevenibles mediante vacunación en Estados Unidos, como el sarampión, las paperas o la tos ferina, los autores del artículo consideran esencial vacunar con seguridad a todos los niños.
 
La guía presentada en “Pediatrics” está dirigida tanto a médicos como a padres que tienen dudas acerca de la seguridad de las vacunas en niños que ya han presentado una reacción alérgica o que presentan alto riesgo. En tales casos, el grupo de expertos aconseja trabajar conjuntamente con un alergólogo, y utilizar tests cutáneos que detecten la presencia de anticuerpos característicos que los pacientes desarrollan en respuesta a alergenos como la gelatina o proteínas del huevo, que se usan en varias vacunas.
 
Según los autores, en muchos casos los niños alérgicos pueden ser inmunizados utilizando formas alternativas de vacunas libres del alergeno que causa la reacción. Incluso en los casos en que no existe ese tipo de vacuna, muchos niños pueden ser vacunados siempre bajo la observación del médico durante varias horas tras recibir la vacuna. Otra opción es hacer un análisis de sangre para comprobar si el niño ha desarrollado anticuerpos protectores y, en tal caso, considerar aplazar las futuras dosis.
 
“Las vacunas salvan vidas y los padres deberían saber que los niños que experimentan reacciones alérgicas tras ser vacunados probablemente habrán desarrollado protección contra la infección como resultado de la inmunización”, señalan los autores. “La mayoría de estos niños pueden también ser vacunados frente a otras infecciones de forma segura y algunos pueden recibir dosis adicionales de vacunas a las que han reaccionado anteriormente”, añaden.

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