Archivos para 28 diciembre 2007

Recalls 1 Million Doses of Childhood Hib Vaccine

fopedvax.jpeMerck Recalls 1 Million Doses of Childhood Hib Vaccine

VIDEO DE NUEVAS TENDENCIAS EN PRIMOVACUNACION

 http://www.motionbox.com/video/player/ec95d4ba1314ea61/#1

Yael Waknine

<!–

–>

Information from Industry
Discover an effective agent with a proven safety profile for treating ADHD in children and adolescents even with comorbid ODD.

December 14, 2007 — Approximately 1 million doses of 2 childhood vaccines have been recalled by Merck & Company, Inc, because of potential contamination, the US Food and Drug Administration (FDA) advised healthcare professionals this week.

The voluntary recall involves 11 lots of Haemophilus influenzae type b (Hib) vaccine (Pedvax Hib) and 2 lots of Hib/hepatitis B vaccine (Comvax) that were shipped after April 2007. The same products manufactured by Sanofi Pasteur are not affected.

According to Merck, routine testing of equipment used to make the vaccine identified the presence of a pathogen (Bacillus cereus). Although subsequent testing revealed no contamination of individual doses, their sterility cannot be ensured, and healthcare professionals are advised not to administer any vaccine from these lots.

“The kinds of things that parents who have recently had their children immunized with either the PedvaxHIB or Comvax [vaccines] might look for are local skin bumps or abscesses at the site of injection; those kinds of things might emerge…up to about a week after vaccination,” said Anne Schuchat, MD, director of the Centers for Disease Control and Prevention’s (CDC’s) National Center for Immunization and Respiratory Diseases in a December 12 news conference.

“[T]his is right now not a health-threatening situation for children; we have had no cases of reported injuries or adverse events associated with the Hib vaccine that’s involved in this recall,” noted CDC Director Julie Gerberding, MD.

Because vaccine potency is not affected, children who have already received the vaccine do not need to be reimmunized, Dr. Gerberding said, adding that overall Hib coverage is estimated to be 92%, and meningitis outbreaks are not anticipated.

However, the recall will cause “a great inconvenience,” because doses currently in physicians’ offices will have to be returned. In addition, the CDC stockpile will lose some of the 750,000 doses set aside for shortages.

“I think we do expect there to be a shortage in terms of a mismatch between supply and demand,” said Dr. Schuchat. “The extent of that is what we are trying to sort out.”

In the interim, healthcare professionals are urged to continue following current recommendations for routine childhood vaccination. Doses will be available from the CDC stockpile, and Sanofi Pasteur has committed to increase vaccine production.

Additional information regarding the recall may be obtained by contacting the Merck National Service Center at 1-800-672-6372.

Hib vaccine is indicated for routine vaccination of infants and children aged 2 to 71 months against invasive disease caused by H influenzae type b, such as meningitis, pneumonia, and severe throat infections. Hib/hepatitis B vaccine is indicated for vaccination against invasive disease caused by H influenzae type b and against infection caused by all known subtypes of hepatitis B in infants aged 6 weeks to 15 months born to HBsAg-negative mothers

Anuncios

Deja un comentario

DAÑO EN LA SALUD DEL NIÑO CON JUGOS DE NARANJA ARTIFICIALES

BEBIDAS QUE NO DEBE BEBER LOS NIÑOS

Como Pediatra, veo con mucha preocupación que muchos padres compran para sus niños temibles bebidas tipo Jugo De Naranja Artificiales, principalmente para las refacciones escolares. La considero totalmente inadecuada como alimento ya que contiene muchos aditivos químicos y colorantes que generan alergias, y azúcar, un carbohidrato simple que en exceso genera obesidad y trastornos metabólicos.

 

Viviendo en un país como Guatemala, con tanta cantidad de frutas frescas disponibles durante todo el año, resulta ilógico tener que comprar dicho producto y menos aún brindárselos a los niños.

Ingredientes del producto:

Agua pasteurizada, azúcar, concentrado de jugo de naranja, mandarina y limón, Aceite de maíz, regulador de acidez (E-330), estabilizantes (almidón modificado (E-415), (E-332)). Sabores naturales, Vitamina A y Vitamina C, preservantes (E212) y E-202), Colorantes (tartrazina y amarillo crepúsculo) y Antioxidante (EDTA) autorizados.

Sorprendente.

Vea bien qué es lo que consume usted y qué les da a sus hijos leyendo el contenido que aparece en la etiqueta de los alimentos. En este caso, el azúcar está antes que el concentrado de jugo, significa que hay mayor cantidad de azúcar que de concentrado; luego aparece Aceite de Maíz!!!! Lo demás son casi todos químicos añadidos: E330, E415, E332, E212, E202, tartrazina y otro colorante amarillo y EDTA. Según la lista de ingredientes la foto del producto debería tener azúcar y no naranjas ni limones. ¿Alguien la compraría si fuese así? Y ¿por qué necesita “sabores naturales” si ya tiene “concentrado de jugo de naranja, mandarina y limón”?

Considero muy importante la opinión de otros expertos en el cuidado de la salud de los niños y el cuidado de la nutrición sobre este tipo de productos en la alimentación infantil.

Recomendaría esta bebida a niños

No. El que los niños consuman esta bebida resulta totalmente inadecuado. No se le debe incluir como parte de su alimentación diaria ni como opción de lonchera escolar. El daño que provoca el consumo de esta bebida a corto, mediano o largo plazo resulta inaudito frente a la posibilidad del beneficio de brindarle a su hijo bebidas naturales hechas en casa o bebidas con un menor contenido de ingredientes artificiales y azúcar que aseguren el bienestar y el crecimiento óptimo de su hijo.

Las bebidas de este tipo, como muchas otras bebidas envasadas, contiene un alto porcentaje de ingredientes artificiales como el amarillo Nº 5, denominado también tartrazina, que es altamente alérgeno sobre todo en personas sensibles. Además tiene entre sus ingredientes el antioxidante EDTA que, con el tiempo, disminuye la función de la barrera de los antioxidantes en el cuerpo.

Las personas con sobrepeso tampoco deben consumirlo por el alto contenido de azúcar y elevado aporte calórico, totalmente perjudicial para ellas.

Consume usted este producto

No. Ninguno de los nutricionistas que respondieron la encuesta consume ni consumiría nunca este producto. Sólo una de las encuestadas lo había consumido hace mucho tiempo en una oportunidad

 

Me gustaría que otros profesionales que tengan acceso a este artículo pudieran dejar plasmado sus comentarios al respecto

 

 por último quisiera agregar:

GUATEMALA: EL PARAÍSO DE LA COMIDA CHATARRA

“La principal causa de diabetes es el sobrepeso y la obesidad. En Guatemala hay 700.000 diabéticos. La diabetes es la principal causa de muerte en el país.”

“Las principales causas del sobrepeso y la obesidad son la comida chatarra y la falta de actividad física”

“En Guatemala el consumo de bebidas gaseosas aumentó un 60% en los últimos 14 años y bajó en 30% en consumo de frutas y verduras”

“En Guatemala no existe regulación a la publicidad de la comida chatarra, se vende en escuelas y no existe información en las etiquetas acerca del riesgo que significa su consumo”

Iniciemos una campaña por el bienestar y la salud de nuestros pacientes.

DR. LUIS ALFREDO RUIZ

PEDIATRA

 

 

3 comentarios

¿Es la circunferencia de cintura materna un predictor del Sme Metabólico en la infancia?

obesidad_infantil.jpecinta3nt_.jpghttp://www.intramed.net/actualidad/art_1.asp?idActualidad=50538&nomCat=Puntos%20de%20vista

10 DIC 07 | Síndrome Metabólico
¿Es la circunferencia de cintura materna un predictor del Sme Metabólico en la infancia?
El estudio y una entrevista de IntraMed a la Dra. Valeria Hisrschler.

Hirschler V,. Petinicchio H, Clemente G, Clemente A, Maccallini G, Aranda A.

¿Qué características del Sme. Metabólico comparten niños y madres?

(Dra. Valeria Hirschler)

Entrevista a la Dra. Valeria Hirschler


Médica Pediatra, diabetóloga y nutricionista. Ha ejercidio en los hospitales de Niños Ricardo Gutiérrez y Durand. Es autora de numerosos trabajos publicados en el país y el exterior, mantiene una intensa actividad docente y de investigación.
Contacto con la Dra. Hirschler: vhirschler@intramed.netLa Investigación original

Abstract:

Introducción: La prevención del síndrome metabólico (SM) requiere la comprensión de los determinantes durante la infancia.Objetivo: Determinar la asociación entre los componentes del  SM en niños de escuelas primarias y sus madres.Diseño: transversal.

Material y Métodos: Fueron estudiados  620 niños (297M) cuya edad promedio fue de 9 + 2 años  de 3 escuelas primarias y sus madres de edad promedio 37.7 + 7años entre Abril y Agosto de  2006. Se determinó BMI, circunferencia de cintura, tensión arterial, Tanner. Se realizó los siguientes análisis de laboratorio: glucemia, insulina y perfil lipídico. Se definió obesidad central como circunferencia de cintura >75percentilo en niños basada en determinaciones previas de 5000 niños normales y en las madres como la circunferencia de cintura fue  >88 cm. SM fue definido según guías de ATPIII para las madres y un criterio similar para los niños.

Resultados:  620 niños fueron examinados y 95  (15.3%) presentaban obesidad (BMI >95percentilo), 108 (17.4%) sobrepeso(BMI >85<95percentilo) y 418 (67.3%) fueron normales (BMI <85percentilo) según guías del CDC. De las madres 112 (18.1%) presentaban obesidad (BMI >30), 183 (29.5%) sobrepeso (BMI >25<30) y 325 (52.4%) fueron normales (BMI <25). El 72 % de los niños presentaban estadío de Tanner 1. Los factores de riesgo de bajo HDL (46% & 57% en madres y niños respectivamente) y obesidad central (36% & 25%) fueron  frecuentes en la muestra mientras que la  hipertensión (10% & 1.9%) y la glucemia alterada en ayunas (3% & 0.3%) fueron infrecuentes. La prevalencia de SM en niños fue del 10.8% y en madres del 11%. La prevalencia de obesidad central en madres de niños sin SM fue menor que en madres con niños con SM  (41.2% vs 78.8%; p<0.001). Los valores promedios de los componentes del SM fueron significativamente menor en las madres cuyos niños no presentaban SM que en aquellas cuyos hijos presentaban SM: z-BMI (0.09 vs 0.69; p<0.001); z-circunferencia  de cintura (0.15 vs 0.87, p<0.001); triglicéridos (89 vs 108 mg/dL, p=0.041), HDL-C (52 vs 47 mg/dL, p=0.011); y glucemia (79 vs 83 mg/dL, p=0.030).La regresión logística múltiple tomando al SM de los niños la variable dependiente mostró que la circunferencia de cintura de la madre fue el único predictor independiente luego de ajustarlo por  triglicéridos, colesterol, glucosa y edad materna (odds ratio 2.11, 95% IC 1.36-3.26; p <0.001).

Conclusión: La circunferencia de cintura de las madres fue un fuerte predictor del SM de sus  niños, coincidiendo con observaciones previas que destacan la asociación de obesidad entre padres e hijos.


Introducción

La prevalencia de obesidad en USA se duplicó en los adultos entre los años 1980 y 2002 y la prevalencia de sobrepeso ( BMI> 85 percentilo) se triplicó en niños y adolescentes de 6 a 19 años. (1,2).  La mayoría de las diabetes tipo 2 son atribuibles a exceso de peso. Aproximadamente 197 millones de personas en el mundo tienen intolerancia a la glucosa asociada a componentes  de SM preferentemente secundarias a obesidad. Se espera que este número aumente a 420 millones en el año 2025 (3). El incremento de diabetes va a ser más notable en los países en desarrollo, donde el número de individuos con diabetes se incrementará de 84 a 228 millones en el año 2030 (4).La obesidad infantil contribuyó con un incremento de la incidencia de diabetes tipo 2 y SM en la infancia. El SM se asocia en la edad adulta con diabetes y enfermedad cardiovascular (5). Se observó un incremento de SM evidente en niños obesos (6, 7). Este incremento se asociaría a diabetes tipo2 y enfermedad cardiovascular en etapas más tempranas de la vida.(8).Los padres están en una posición clave para moldear los hábitos de los niños . (9,10). La obesidad es considerada hoy en día la enfermedad nutricional de mayor prevalencia en los niños y adolescentes de USA (11), dónde se estima que el  15% de niños 6 a11 años son obesos(12).  
 
El objetivo de este estudio fue determinar la asociación de componentes del SM en niños de escuelas primarias y sus madres.


Material y métodos
 

Participantes

Es un trabajo de corte transversal. Se examinaron 620 niños ( 297 masculinos) de 5-13 años de edad de 3 escuelas primarias del área programática del Hospital Durand y sus respectivas madres ( edad promedio37.7 + 7 años) entre abril y agosto de 2006. La primera etapa fue la selección del colegio y la segunda etapa consistió en invitar a todos los niños y sus madres a realizarse los estudios. La respuesta fue del 80.2% en las madres y los niños. No hubo diferencia significativa en la edad, ni el BMI, ni sexo ni clase socioeconómica entre los niños que no participaron y aquellos que participaron en el estudio.Se tomaron datos de BMI, circunferencia de cintura, Tensión arterial, Tanner, glucemia, insulinemia y perfil lipídico. Las características sociodemográficas incluyeron la edad y nivel de educación materna. Se interrogó a las madres sobre su nivel de educación y fueron clasificadas en: sin educación formal, primaria completa, secundaria completa o terciaria/universitaria. Se interrogó acerca de las veces que realizaban  actividad física en un período de una semana tanto las madres como sus hijos. Los interrogatorios fueron validados administrándolos 2 veces en 2 semanas a un grupo piloto de 20 madres y niños observándose una concordancia entre el test y la repetición del mismo del 98%.
Los criterios de exclusión incluyeron: la falta de información del BMI, no haber permanecido en ayunas por lo menos 8 hs, la presencia de diabetes u otra enfermedad crónica y el uso de medicación que pudiera alterar los valores de tensión arteria o glucemia o metabolismo lipídico. Todos los sujetos fueron examinados por el mismo médico. El estudio fue aprobado por el comité de ética del Hospital Durand. Cada sujeto y su padre firmó el consentimiento informado.
El BMI varía de acuerdo a la edad y sexo por lo que fue estandarizado para la edad y sexo convirtiéndolos en z-scores usando el método LMS según el Center for Disease Control (CDC) tablas de crecimiento para niños estadounidenses (13). Se definió obesidad, sobrepeso y normopeso según el BMI >= 95 percentilo, BMI entre el percentilo 85 y 94 o BMI < 85 respectivamente según criterio del CDC (13)

Las medidas de CC fueron tomadas a nivel umbilical. Se midió con una cinta métrica flexible y no elástica con el sujeto parado. Se definió obesidad central cuando esta fue superior al percentilo 75 en niños basado en la medición de 5000 niños escolares ( datos no publicados) o superior a 88 cm en la madres.

La hipertensión arterial en niños fue definida como el promedio de la tensión arterial  sistólica y/o diastólica mayor o igual al percentilo 90 para la edad, sexo y talla medidas por lo menos en tres oportunidades distintas(14).

Las muestras de sangre fueron obtenidas luego de 12 horas de ayuno para determinar concentraciones de glucemia plasmática, lípidos séricos e insulinemia.  La  insulino- resistencia fue definida por el modelo de homeostasis (HOMA-IR) (15). Se utilizó la siguiente ecuación para el índice de HOMA-IR: insulinemia  en ayunas (uU/l) x glucemia en ayunas (mmol/l)/22.5 y fue validada en niños (16,17). El cuartilo superior del HOMA-IR para definir insuliono-resistencia fue >2.05para los niños y >1.79 para las madres.

Definición  de SM

El SM es un conjunto de anormalidades metabólicas que predicen enfermedad coronaria temprana o diabetes tipo 2. El National Cholesterol Education Program Adult Treatment Panel III define SM (18), como la presencia de >=3 de las siguientes cinco condiciones: (1) obesidad central (circunferencia de cintura >102 cm en hombres y  >88 cm en mujeres), (2) triglicéridos en ayunas >=150 mg/dL, (3) HDL-C<40 mg/dL en hombres y <50 mg/dLen mujeres, (4) tensión arterial >=130 mm Hg sistólica or >=85 mm Hg diastólica y (5) glucemia en ayunas >=100 mg/dL.  La Dra. De Ferranti y col (6), definió SM en adolescentes con un criterio análogo al tomado para los adultos. Este estudio se basó en esta definición para SM en la infancia. (19) Tabla 1

Estadística

Los valores de BMI fueron convertidos a z scores según  edad y sexo basadas en el Centres for Disease Control and Prevention 2000 (tablas de crecimiento y desarrollo) (13). El test de Chi cuadrado fue utilizado para comparar proporciones.  Cuando los valores esperados eran <5, se utilizó el test exacto de Fisher. Los valores de  P  <0.05 fueron considerados estadísticamente significativos.  Se determinó la distribución de las variables cuantitativas usando el test de Shapiro-Wilk .  Cuando se compararon más de 3 grupos y con datos que presentaban una distribución normal, se utilizó el Análisis de Varianza de una vía (Student-Newman-Keuls  post hoc test). Cuando no se pudo probar la homogeneidad de la varíanza se utilizó el test no- paramétrico de  Kruskal Wallis en lugar del Análisis de Varianza. Para medir el grado de asociación entre 2 variables el  Rango de Correlación de Coeficiente de  Spearman fue utilizado.   Insulina-resistencia fue definido con un valor superior al III cuartilo de HOMA-IR.   Se realizó regresión logística múltiple para determinar la relación entre SM del niño y los diferentes componentes del SM de la madre. Las asociaciones observadas fueron expresadas como OR y  95% de intervalo de confianza.

Los Análisis fueron realizados utilizando el statistical software package SPSS 10.0 e InfoStat®.  Los datos se presentan como media +/- DS. 


Resultados  
Características de los niños
 
Las características físicas y metabólicas están volcadas en la Tabla 2. La prevalencia de obesidad fue de 95 (15.3%;) de sobrepeso 108 (17.4%) y de normopeso 418 (67.3%). La prevalencia de obesidad fue mayor  (p=0.011) en varones (n=58; 19.5%) que en mujeres (n=37; 11.4%).El z score promedio de BMI de estos tres grupos fue el siguiente: obesos, 2.03 ± 0.28; sobrepeso,1.33 ± 0.17; y normopeso, 0.33 ± 0.81. El 72%, 18.4%, 9.1%, y 0.6% presentaban estadio de desarrollo puberal Tanner I, II, III, y IV, respectivamente. La frecuencia de participación en actividad física durante un período de una semana fue: 10 % (62) ninguna, 19.8 % (122) una vez por semana, 22.9% (141) dos veces por semana, y 47.3% (292) tres o más veces por semana.  No hubo diferencia significativa en la participación de actividad física entre los grupos de niños obesos con sobrepeso o normopeso.
 
Aproximadamente el  70% de los niños tenían por lo menos un componente del SM y el 32% 2 o más. Los factores de riesgo bajo HDL ( 353/620; 57%) y obesidad central  (155/620; 25%) fueron frecuentes mientras que hipertensión  (12/620; 1.9%) y glucemia alterada en ayunas (2/620; 0.3%) fueron infrecuentes en la muestra. Ningún niño presentó diabetes. La prevalencia de SM fue de 10.8% en el total de niños, 1% de los normopeso, 10.7% de los sobrepeso y 43.9% de los obesos(P < 0.01).  Ningún niño presentó los 5 factores de riesgo. No hubo diferencia significativa ni en la prevalencia de componentes individuales del SM ni en la prevalencia de SM entre ambos sexos. No hubo diferencia significativa en la distribución de niños según estadio de Tanner ni según la participación en la actividad física entre el grupo de niños con y sin SM. El  z BMI medio fue mayor  (p<0.001)en el grupo con SM (z BMI=1.85 + 0.41) que en el grupo sin SM (z BMI=0.52+- 0.18). El número de componentes de SM se asoció significativamente con el BMI ajustado por el  HOMA-IR, edad y sexo (Coeficiente B =0.18, P < 0.0001; R2 0.35).
Caracteristicas de la madre:

Las características físicas y metabólicas están descriptas en la tabla 2. El valor medio del  BMI materno fue del  25.8+5 que indica que como grupo presentan sobrepeso. La prevalencia de obesidad fue 120 (18.1%) (BMI >30), de sobrepeso183 (29.5%) (BMI >25<30) y normopeso 325 (52.4%) (BMI <25). El valor medio de BMI de cada grupo fueron los siguientes: obeso, 34.31 ± 3.76; sobrepeso, 27.05 ± 1.40; y normopeso, 22.17 ± 1.88. El nivel educacional de las madres fue el siguiente: 0.3% (2) analfabetas, 30% (184) primaria completa, 42% (259) secun daria completa y  26.7% (170) terciario y/o universitario. Los participantes pertenecían a un nivel socioeconómico medio o bajo. El sobrepeso y obesidad fueron más frecuentes (p=0.003)en madres con menor nivel educacional cuando las madres fueron divididos en 2 grupos ( más o menos de secundaria completa) . La frecuencia de participación en actividad física durante un período de 1 semana fue: 65.1% (404) ninguna, 12.3% (76) una vez por semana, 8.7% (54)dos veces por semana y 13.9% (86) tres o más veces por semana.  .

Aproximadamente el  70% de las madres tenía uno o más componentes de SM, 32.3% tenían 2 o más componentes. El factor de riesgo de bajo HDL –C (285/620; 46%) y obesidad central (223/620;36%) fueron frecuentes  mientras que hipertensión  (75/620; 10%) y glucosa alterada en ayunas  (18/620; 3%) fueron infrecuentes en la muestra. Nunguna madre presentó diabetes. La prevalencia de SM fue de  11% en el total de madres,  0.7% de las normopeso, 10.1% de las sobrepeso y 33.8% de las obesas (P < 0.01). Sólo una madre presentó los 5 componentes del SM. No hubo diferencias significativas ni en el nivel educacional ni en la participación de actividad física entre las madres con y sin SM. El valor medio de BMI (32.9 ± 4.9vs 25.6 ± 4.6) y la edad promedio  (41.5 ± 8.3vs 35.6 ± 6.5) fue mayor en el grupo con SM y sin SM. Hubo una mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad en el grupo de madres con SM vs al grupo sin SM (97% vs 47%; p<0.01).  El numero de componentes de SM se asoció significativamente con el BMI ajustado por HOMA-IR, edad y sexo(Coefficient B= 0.11, P < 0.0001; R2 0.39). 

Relación entre los niños y sus madresLa prevalencia de SM en las madres no fue sustancialmente mayor que en los niños, sin embargo la prevalencia de hipertensión (10% vs 1.9%) y glucosa alterada en ayunas (3% vs 0.3%) fue entre  5 y 10 veces mayor. El factor de riesgo bajo  HDL-C (46% & 57% para las madres y sus hijos respectivamente) y obesidad central  (36% & 25%) fueron frecuentes mientras que la hipertensión (10% & 1.9%)y glucemia alterada en ayunas (3% & 0.3%) fueron infrecuentes. Hubo una  menor prevalencia de obesidad central materna en el grupo de niños sin SM vs el grupo con SM (41.7% vs 78.8%; p<0.001). No hubo diferencias significativas en el nivel educacional materno ni en la practica de actividad física en el grupo de niños sin SM vs el grupo con SM.Las madres de los niños sin SM tenían valores medios de los componentes del SM significativamente menores que las madres de los niños con SM: z-BMI (0.09 vs 0.69; p<0.001); z-circunferencia de cintura (0.15 vs 0.87, p<0.001); triglicéridos (89 vs 108 mg/dL, p=0.041), HDL-C (52 vs 47 mg/dL, p=0.011); y glucosa (79 vs 83 mg/dL, p=0.030).  En contraste los valores promedio de del HOMA-IR materno no fue significativamente diferente entre los dos grupos (1.46 vs 1.48). El análisis de regresión logística múltiple utilizando al SM de los niños como variable dependiente mostró que la circunferencia de cintura de la madre fue el único predictor independiente luego de ajustarlo por los valores maternos de  triglicéridos, colesterol, glucemia y tensión arterial sistólica (odds ratio 2.11, 95% CI 1.36-3.26) ver Tabla 3.


Discusión

 
La obesidad  se presenta generalmente en la familia (20,21). La obesidad en los padres incrementa el riesgo de tener un hijo obeso (22), y la asociación padre-hijo es más estrecha cuando ambos padres son obesos (23). Un niño obeso con un padre obeso tiene un 70% más de riesgo de ser obeso en la adultez temprana que un niño sin antecedentes de obesidad (23).

La obesidad y la actividad física son dos determinantes del SM.  Encontramos una alta prevalencia de SM en esta muestra de niños de edad media 9 años (10.8%), que fue similar al de las madres (11%).Aproximadamente  70% de los niños presentaba por lo menos un componente del SM. Esto podría deberse a la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad de la madre, ya que 18 % de las madres presentaban obesidad y 29.5% sobrepeso. La prevalencia de obesidad central materna también fue elevada (36%).En este estudio observamos que las madres de los niños con SM presentaban mayores niveles de todos los componentes del SM que aquellas madres de niños sin SM. El fenotipo más común en las madres de niños con SM fue obesidad central. Es importante destacar que la circunferencia de cintura materna fue el factor de riesgo más estrechamente asociado al SM de los niños, este factor se asoció más que cada uno de los componentes del SM materno incluido el SM materno mismo.El aumento de peso en la infancia se halla relacionado con distintos factores interactuantes, como el plan alimentario inadecuado o actividad física insuficiente. Los patrones de estos factores se adquieren en la infancia temprana y son modelados por las prácticas de los padres y el medio familiar donde se desenvuelven los niños (24,25). Garn y Clark (20, 21) sugieren que estos hábitos son modelados según las conductas de los padres que sirven como base para el desarrollo y cambio de los hábitos de los niños. Las investigaciones sugieren que las conductas de los padres pueden influenciar las conductas de los niños(26)  y el refuerzo de las actitudes positivas pueden cambiar tanto los hábitos alimentarios (27) como los patrones de actividad física(28).Distintas limitaciones del estudio deben ser mencionadas. Este fue un estudio transversal de manera que no se puede deducir ninguna causalidad. El estudio además evaluó la actividad física por un interrogatorio y el cuestionario podría no ser suficientemente sensible. El nivel socio económico no pudo definirse adecuadamente ya que no se interrogó sobre la ocupación de las madres. Esto fue  debido a que muchas de ellas recibían el “plan trabajar” y además trabajaban en forma ilegal ya que una de las condiciones del plan es que no tengan trabajo estable. Por lo tanto las madres no querían revelar la verdad acerca de su ocupación. Esto además constituyó un sesgo en el interrogatorio sobre la actividad física ya que muchas de ellas eran empleadas domésticas que exige un grado de actividad diaria importante y no pudo ser evaluado.

La definición de SM fue desarrollada para adolescentes y en nuestro estudio el 70% de los niños eran prepúberes, sin embargo utilizamos la misma definición ya que no existe aún una definición para la infancia.Los valores de corte para triglicéridos y HDL-C fueron definidos para adolescentes y en consecuencia podría constituir un sesgo para la clasificación de dislipemia (29).Sin embargo pese a  todas estas limitaciones podemos decir que es el primer estudio en nuestro país que muestra que el incremento de la circunferencia de cintura materna materna se asocia con una mayor prevalencia de SM en sus hijos. La epidemia de obesidad lleva aparejada la mayor prevalencia del SM y los profesionales de la salud deben estar alertas.

La toma de la tensión arterial,  los pedidos de glucemia y perfil lipídico son comunes en la práctica diaria. Sin embargo no se sabe con certeza si la circunferencia de cintura se mide rutinariamente en el consultorio (30). Este estudio muestra que la circunferencia de cintura materna es el componente más importante asociado al SM de los niños siendo un método barato, sencillo y fácil de realizar ya que sólo requiere de una cinta métrica y un corto período de entrenamiento. Por todas estas razones la medición de la circunferencia de cintura debería realizarse rutinariamente en la consulta médica diaria.Estos hallazgos deberían tener implicancias tanto en el sistema de salud pública como en la práctica clínica, ya que se requieren programas destinados a disminuir la obesidad para evitar las complicaciones secundarias de la misma (31) tanto en la edad adulta como en la edad pediátrica.Los profesionales de la salud tienen un rol crítico en la prevención del desarrollo de SM a través tanto de la orientación en la alimentación adecuada como de la actividad física de los pacientes. Estos hallazgos proveen herramientas para el desarrollo de programas de prevención y detección en aquellas familias con mayor riesgo de desarrollar SM.

Deja un comentario

Commonly Administered Vaccines and Associated Illnesses

http://www.medscape.com/viewprogram/8257?src=mp

AL INGRESAR A ESTA PAGINA PODRAN LEER EL ARTICULO Y AL FINAL CONTESTAR EL CUESTIONARIO.

LUEGO DEL MISMO PODRAN ACCESAR AL DIPLOMA DE RECONOCIMIENTO E IMPRIMIRLO PARA FINES DE CURRICULUM.

SUERTE!!

DR. LUIS ALFREDO RUIZ

Deja un comentario

Honey May Effectively Treat Cough in Childhood Upper Respiratory Tract Infections

panal0.jpglogo-medscape-mednews-3-d.gifNews Author: Laurie Barclay, MD
CME Author: Laurie Barclay, MD

Disclosures

Release Date: December 3, 2007Valid for credit through December 3, 2008

COPY FOR EDUCATIONAL PURPOSES/COPIA CON FINES DOCENTES
December 3, 2007 — Honey may be a viable option for treating cough associated with upper respiratory tract infections (URIs) in children, according to the results of a randomized study reported in the December 3 issue of the Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.

“Parents of children over age 1 year seeking to relieve the cough and sleep difficulty associated with colds should consider trying honey,” lead author Ian M. Paul, MD, MSc, an associate professor of pediatrics and public health sciences at the College of Medicine, Pennsylvania State University, Hershey, tells Medscape Pediatrics. “Honey has been cited by the World Health Organization as a treatment for cough and cold symptoms in children, and it is used for symptomatic relief for these illnesses by cultures all over the world. Because none of the currently available over-the-counter therapies have been shown to be effective for cough and cold symptoms in children, honey was a logical choice to study given that it is safe for children over age 1, cheap, and widely used.”

The goal of this partially double-blinded, randomized study was to compare parental satisfaction with the effects of a single nocturnal dose of buckwheat honey, honey-flavored dextromethorphan (DM), or no treatment on nocturnal cough and sleep difficulty in children with URIs.

“Dr. Paul’s study represents a welcome addition to the literature on cough medications in children,” Michael Dale Warren, MD, from Vanderbilt University in Nashville, Tennessee, told Medscape Pediatrics when asked for independent comment. “During the cough and cold season, pediatricians are bombarded with questions from parents who want to know what they can to do to relieve symptoms in their child who has a cold. Supportive care (nasal saline sprays/drops, bulb suctioning, cool mist humidifiers, fever-reducing medications, fluids, and rest) is the mainstay of therapy for children with URI symptoms.”

Dr. Warren, who was not directly involved in this study but was lead author of an accompanying review, is a clinical fellow, Division of General Pediatrics, and instructor in clinical pediatrics at Monroe Carell, Jr. Children’s Hospital at Vanderbilt.

“Dr. Paul’s study has now shown that honey may be effective in reducing cough symptoms in children with URIs,” Dr. Warren said. “Pediatricians who choose to offer therapy to children with cough now have another tool in their arsenal for treating cough symptoms associated with URIs in children.”

At a single outpatient, general pediatric practice, 105 children with URIs were randomized to receive a single dose of honey, honey-flavored DM, or no treatment 30 minutes before bedtime. Inclusion criteria were age 2 to 18 years with URI, nocturnal symptoms, and duration of illness of 7 days or less.

Parents completed a survey on 2 consecutive days, first on the day that the child was first seen, when no medication had been given the evening before, and again on the following day after receipt of honey, honey-flavored DM, or no treatment before bedtime. The main endpoints were frequency and severity of cough, bothersome nature of cough, and quality of sleep for child and parent.

“This is a well-designed, randomized controlled clinical trial,” Dr. Warren said. “Dr. Paul’s study provides valuable information on a topic for which data is lacking — efficacy of cough medicine in children. The authors were diligent in their equal treatment of study groups and in their attempts to maintain blinding between the dextromethorphan and honey groups.”

Symptom improvement was significantly different between treatment groups, being consistently scored the best for honey and scored the worst for no treatment. Paired comparisons revealed that honey was significantly better than no treatment for cough frequency and for the combined score, that DM was not better than no treatment for any outcome, and that outcomes for honey and DM were not significantly different.

“The study answers an important question for pediatric providers and for parents — what else can be done to alleviate cough symptoms in children with URIs?” Dr. Warren said. “There is a lack of data supporting many commonly used cough medications in children, yet there is data showing the potential for harm associated with these medications. This question is even more timely given the recent FDA [Food and Drug Administration] panel recommendations that over-the-counter cough and cold medications not be used in children under the age of 6.”

Based on this comparison of honey, DM, and no treatment, the study authors concluded that parents rated honey most favorably for symptomatic relief of their child’s nocturnal cough and sleep difficulty from URI, suggesting that honey may be the preferred treatment option for the cough and sleep difficulty associated with URI in children. While awaiting additional studies to confirm these findings, they recommend that each clinician consider the positive findings with honey, the absence of such published findings for DM, and the risk for adverse effects and cumulative costs associated with the use of DM.

“The study results are widely applicable to many patients that we see regularly; visits for URIs account for 11% of visits in children ages 1-12, according to the 2005 National Ambulatory Medical Care Survey,” Dr. Warren said. “Honey is a reasonable option for treating cough associated with URIs, given its low cost, relatively low adverse effect profile, and potential benefit.”

Limitations of the study that the authors acknowledged include the fact that each child had a clinician visit between the 2 nights of the study, which could account for some of the symptomatic relief in all of the groups; some of that relief attributed to the natural history of URIs; use of a subjective survey; and inability to guarantee compliance with medication administration. Dr. Warren also notes that it would be helpful to have more information about the cough scale used for assessing symptoms in this study, and its validation in a full publication.

“It is unclear whether the benefits of honey are variety specific,” Dr. Warren continued. “This study used buckwheat honey; the authors note that darker honeys, such as buckwheat honey, consist of more phenolic compounds than other varieties and that the associated antioxidant effect might have contributed to the improvement seen in those children treated with this kind of honey. If the effect is variety specific, then local availability of particular varieties of honey or cost to consumers may limit the applicability of the results.”

Dr. Paul told Medscape Pediatrics that additional research should include confirmatory trials of these findings, trials with different types of honey, and determination of the effects of repeated doses. Dr. Warren recommended further studies to develop more pediatric-specific cough symptom questionnaires, to evaluate whether the observed symptomatic relief is specific to particular varieties of honey, and to explore whether similar relief is seen for symptoms other than cough and whether the effects carry over to adults.

“Dr. Paul’s work specifically looks at the impact of honey on cough in children,” Dr. Warren said. “More research would be needed to determine whether honey is effective in reducing other URI symptoms in children and adults.”

However, Dr. Paul believes that the use of honey might be a reasonable therapeutic option beyond the confines of this study.

“I believe the findings would be applicable to adults,” Dr. Paul concluded. “As for other symptoms, I suspect honey would also provide relief for throat discomfort.”

The National Honey Board, an industry-funded agency of the US Department of Agriculture, supported this study. Dr. Paul has been a consultant to the Consumer Healthcare Products Association and McNeil Consumer Healthcare and has obtained funding. The other study authors have disclosed no relevant financial relationships. Dr. Warren and coauthors have disclosed no relevant financial relationships.

Arch Pediatr Adolesc Med. 2007;161:1140-1146, 1149-1153.

Clinical Context

In the United States, cough, typically accompanying a URI, accounts for nearly 3% of all outpatient visits. Nocturnal cough frequently disrupts sleep. Despite the widespread use of DM for treatment of cough in children, the American Academy of Pediatrics and the American College of Chest Physicians do not endorse this practice.

Earlier studies have shown that DM was not better vs placebo for relief of cough and sleep disruption. Unlike DM, which has potential adverse effects, honey is thought to be safe for children older than 1 year of age and has been recognized by the World Health Organization as a potential treatment. No previous studies have proven efficacy, but potential mechanisms of action of honey may include its demulcent effect, which may soothe the throat; improved mucociliary clearance in the airway; reflex salivation and endogenous opioid production caused by sweet substances; antioxidant properties; and promotion of cytokine release, which may underlie its antimicrobial effects.

Study Highlights

  • The objective of this randomized study was to compare parental satisfaction with the effects of a single bedtime dose of buckwheat honey, honey-flavored DM, or no treatment on nocturnal cough and sleep difficulty in children with URI.
  • From September 2005 through March 2006, at a single outpatient, general pediatric practice, 105 children aged 2 to 18 years with URI, nocturnal symptoms and illness duration of 7 days or less were randomized to receive 1 dose of honey, honey-flavored DM, or no treatment 30 minutes before bedtime. Randomization was stratified for age (2 – 5, 6 – 11, and 12 – 18 years).
  • Exclusion criteria were signs or symptoms of asthma, pneumonia, laryngotracheobronchitis, sinusitis, or allergic rhinitis; history of reactive airways disease, asthma, or chronic lung disease; use of a drug known to inhibit DM metabolism; or use of antihistamine or DM hydrobromide within 6 hours of bedtime or DM polistirex within 12 hours of bedtime the evening before or on the day of enrollment.
  • Of 130 children enrolled, 105 (81%) completed the single-night study. Treatment groups were similar in baseline characteristics. Median age was 5.22 years (range, 2.22 – 16.92 years), 53% were girls, and mean duration of illness was 4.64 ± 1.68 days.
  • Parents completed a survey on the day that the child was first seen; when no medication had been given the evening before; and again on the following day after receipt of honey, honey-flavored DM, or no treatment before bedtime.
  • The main endpoints were frequency and severity of cough, bothersome nature of cough, and quality of sleep for child and parent.
  • Relief of symptoms was significantly different between treatment groups. Scores were consistently best for honey and worst for no treatment in cough frequency and severity, bothersome nature of cough, children’s sleep quality, parental sleep quality, and combined score.
  • In paired comparisons, honey was significantly better vs no treatment for cough frequency and for the combined score, DM was not better vs no treatment for any outcome, and outcomes for honey vs DM were not significantly different.
  • Based on this comparison of honey, DM, and no treatment, the study authors concluded that parents rated honey most favorably for symptomatic relief of their child’s nocturnal cough and sleep difficulty from URI, suggesting that honey may be the preferred treatment option.
  • Additional research is needed to confirm these findings. In the interim, each clinician should consider the positive findings with honey, the absence of such published findings for DM, and the risk of adverse effects and costs of DM.
  • DM was generally well tolerated, but the authors cite serious adverse events reported in the literature (eg, dystonia, anaphylaxis, bullous mastocytosis, dependence, psychosis, ataxia, somnolence, insulin-dependent diabetes, peripheral neuropathy, cerebellar degeneration, megaloblastic anemia, and even death) with higher doses.
  • Mild adverse effects of hyperactivity, nervousness, and insomnia were significantly more common in those treated with honey (n = 5). The study authors also note that, in honey, there is a rare risk for grayanotoxin-mediated syndrome reported in the literature.
  • Limitations of the study include the fact that each child had a clinician visit between the 2 nights of the study, which could account for some of the symptomatic relief in all of the groups; some of that relief attributed to the natural history of URIs; use of a subjective survey; inability to guarantee compliance with medication administration; lack of validation of the cough scale used; and lack of generalizability to varieties of honey other than buckwheat.

Pearls for Practice

  • In this study of children with URI, parent-rated scores for symptomatic relief were consistently best for honey and worst for no treatment in frequency and severity of cough, bothersome nature of cough, children’s sleep quality, parental sleep quality, and combined score. In paired comparisons, honey was significantly better vs no treatment for cough frequency and for the combined score, and outcomes for honey vs DM were not significantly different.
  • Compared with no treatment, DM was not better for any outcome. Honey, which is also considered to be safer than DM, may therefore be the preferred treatment option.

1 comentario

Cambio climático y su impacto en la salud

ad_wwf_calentamiento_global.jpg

28 NOV 07 | Cambio climático
Cambio climático y su impacto en la salud

Desarrollo

(Comité de Salud Ambiental Infantil – Hospital Pedro de Elizalde)


¿Que es el cambio climático?
El clima de la tierra ha variado muchas veces a lo largo de su historia, debido a cambios naturales que se han producido en el equilibrio entre la energía solar entrante y la reemitida hacia el espacio. Algunas de las causas naturales de esas variaciones son: las erupciones volcánicas, los cambios en la órbita de traslación de la tierra, las variaciones en la composición de la atmósfera.

La temperatura media de la superficie terrestre ha aumentado más de 0,6ºC desde los últimos años del siglo XIX. La razón principal de dicho aumento, fue el proceso de industrialización iniciado hace más de un siglo y, en particular, la combustión de cantidades cada vez mayores de petróleo y carbón, la tala de bosques y algunos métodos de explotación agrícola. Estas actividades han aumentado el volumen de “gases de efecto invernadero” (principalmente metano, dióxido de carbono, oxido nitroso, clorofluorocarbonos, hidrofluorocarbonos y hexafloruro de azufre). La mayoría de estos gases se producen naturalmente y son fundamentales para la vida en la Tierra; ya que impiden que parte de la radiación solar que llega a la tierra, regrese al espacio, y sin ellos la Tierra tendría una temperatura media global muy inferior a la actual. Pero cuando el volumen de estos gases aumenta debido a la acción antrópica, se produce un aumento de la temperatura del planeta y se modifica el clima, generando diferentes impactos asociados. Por lo tanto, se espera que se produzcan cambios en el clima futuro como sequías severas y prolongadas, aumento de las precipitaciones en algunas regiones y disminución en otras, aumentos de las temperaturas, aumentos en la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos, etc. Algunos de ellos ya se están ocurriendo.

Variaciones de la temperatura en la superficie terrestre periodo 1000 – 2100

Para el período 1000-1860, los valores se extrajeron a partir de datos por representación (estudio de los anillos de los árboles, corales, muestras de hielo y registros históricos). La línea muestra un promedio de las variaciones y el área gris, el límite de confianza del 95% en los datos anuales. Para el período1860-2000, se muestran las observaciones de variaciones anuales y mundiales de la temperatura media de la superficie obtenidas de mediciones.La línea muestra la media por decenios. Para el período 2000-2100, se muestran las proyecciones de la temperatura media mundial de la superficie para siete escenarios futuros utilizados por IPCC, estimadas mediante una simulación.

El área gris marca “varias simulaciones del conjunto del IPCC”, esto es, el resultado de 35 escenarios del IPCC, además de aquellos obtenidos de una gama de simulaciones con diferente sensibilidad climática. (Fuente: IPCC)

Concentraciones atmosféricas de CO2  durante los últimos decenios.

 

Las proyecciones en las concentraciones de CO2 durante el período 2000-2100 se basan en siete escenarios desarrollados por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. (Fuente: IPCC)

La evidencia respecto de las variaciones climáticas que se están produciendo es abundante en la región. Encontramos ejemplos de sequías severas y prolongadas, de aumento o disminución en las precipitaciones,y de aumentos en la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos como tormentas, huracanes y tornados.
La magnitud de los impactos que habrán de ocurrir dependerá, por un lado, de la evolución que se produzca en el nivel de las emisiones de gases de efecto invernadero en el planeta y, por otro, de las acciones que se desarrollen para su mitigación.
En los diversos escenarios proyectados es posible esperar a lo largo de este siglo, entre otros impactos, los siguientes:

  • Aumento de las temperaturas de entre 1 y 60 C.
  • Elevación del nivel del mar de entre 10 y 90 cm y aumento de las inundaciones costeras.
  • Cambios en los regímenes de precipitaciones.
  • Aumento de períodos de sequía prolongada en algunas regiones.
  • Aumentos en la frecuencia, duración e intensidad de eventos climáticos extremos.
  • Incremento de la frecuencia y severidad de las olas de calor, más acentuadas en las zonas urbanas (debido al fenómeno de la burbuja de calor).

¿Que efectos producirá el cambio climático en la vida de las personas?  

Los modelos climáticos que se utilizan en la actualidad son modelos de circulación atmosférica general, y se está progresando en ellos para obtener resultados a escala
regional: por ejemplo, con capacidad de hacer proyecciones para el extremo sur de América del Sur. Para poder predecir con precisión los efectos de interés, sin embargo, se requeriría, además, de modelos que trabajen más específicamente a escala local, no disponibles aún. Los cambios en el clima afectarán de maneras directa o indirecta a los sistemas naturales y socioeconómicos.

Entre los efectos más importantes podemos destacar:

  • Aumento del riesgo de incendios de bosques.
  • Pérdidas potenciales de tipos específicos de ecosistemas, en áreas de montaña, humedales y zonas costeras.
  • Alteraciones en la dinámica de producción de alimentos. Aunque pudiera registrarse un aumento de la productividad agrícola por un limitado período, probablemente habrá
  • Fuertes efectos de caídas sensibles en algunas regiones.
  • Aumento del riesgo de daños resultantes de inundaciones, deslizamiento de suelos y otros eventos climáticos, tales como muertes, heridas, enfermedades infecciosas, y de efectos perjudiciales sobre la infraestructura.
  • Aumento de la incidencia de enfermedades originadas en vectores, como dengue y malaria, con su consecuente incremento de la presión sobre los sistemas públicos de salud.

La sociedad, entonces, enfrentará nuevos riesgos y presiones por los impactos del cambio climático. Estos impactos afectarán, en mayor   medida, a los sectores más pobres, ya que parten de una situación sanitaria más débil, viven en zonas más vulnerables, desarrollan actividades más relacionadas con el medio natural y cuentan con menos recursos para adaptarse a las nuevas situaciones.¿Que esperar para nuestra salud?

Las mayores temperaturas resultantes del calentamiento global, sumado a las inundaciones o escasez de agua facilitaran  la aparición de enfermedades relacionadas con el uso y la disponibilidad de agua apta para el consumo humano, como el cólera o la diarrea. Las enfermedades típicas en las regiones tropicales y subtropicales de América latina y de otras partes del mundo encontrarán un clima más propicio para su expansión. Por ejemplo, las aguas más cálidas permitirán la transmisión de agentes infecciosos diversos, ya sean virus, bacterias o protozoos, que pueden vivir por períodos de tiempo prolongados hasta encontrar un huésped en el cual instalarse.El cambio climático producirá también cambios en las condiciones marítimas, por lo que se espera que haya una mayor presencia de biotoxinas perjudiciales que pueden llegar al hombre por medio de pescados y moluscos, como algunas comunes hoy en áreas tropicales, que podrían extenderse hacia aguas actualmente más frías. Las algas productoras de toxinas también podrían aumentar su población, lo cual no sólo afectaría la salud de quienes se alimentan de pescados y  mariscos que pudieran estar contaminados, sino que también  conllevaría problemas económicos. Son varias las enfermedades cuya expansión se verá favorecida. Se destacan entre ellas las transmitidas por insectos, como la malaria y el dengue, cuyos vectores son mosquitos, que se verán favorecidos por las posibles nuevas condiciones de humedad y calor. También es posible que enfermedades típicas de estaciones cálidas se presenten durante las épocas más frías, aunque también se espera que otras, relacionadas con las temporadas frías, disminuyan su área de influencia.

¿Cuáles son las medidas que se están desarrollando para abordar el fenómeno del cambio climático?

Existen dos tipos de medidas que se están llevando a cabo, ellas son: Adaptación y Mitigación.

Las medidas de mitigación implican modificaciones en las acciones cotidianas de las personas y en las actividades económicas, con el objetivo de lograr una disminución en las emisiones de gases de efecto invernadero a fin de reducir o hacer menos severos los efectos del cambio climático.

Ejemplos de medidas de mitigación que se están llevando a cabo en diferentes países:

⇒ Cambios en los hábitos de labranza y manejo de suelos. El tradicional método de labranza del suelo hace que el carbono retenido en él se pierda hacia la atmósfera. El método de siembra directa es una técnica eficaz para mitigar estos efectos.

⇒ Uso de tecnologías y prácticas que reduzcan el consumo de energía, las cuales reducirían las emisiones de Dióxido de Carbono CO2 a la atmósfera.

⇒ Uso de artefactos de calefacción, refrigeración e iluminación más eficientes, ya que al disminuir el consumo de energía, se evita emitir a la atmósfera grandes cantidades de GEIs.

⇒ Cambio, de energías no renovables por otras de fuentes renovables, de manera paulatina. Estas fuentes reducen la contaminación ambiental, contribuyen al desarrollo sustentable y evitan el calentamiento de la Tierra, ya que sus emisiones de GEI suelen ser muy bajas.

⇒ Protección de bosques nativos y manejo adecuado del recurso forestal.

Por otro lado, la adaptación es el proceso mediante el cual un país o región hace frente a los efectos adversos del cambio climático. La adaptación requiere que se tomen medidas de forma inmediata, debido a que el cambio del clima y sus impactos relacionados ya están ocurriendo. Si los cambios climáticos son modestos y/o graduales, y no importantes y/o repentinos, la adaptación es más fácil. Si el clima cambia más rápidamente de lo proyectado, las posibilidades de adaptación para disminuir la vulnerabilidad de los sistemas humanos serán menores.Las medidas de adaptación son el núcleo clave de las políticas futuras en materia de cambio climático, ya que permite atender directamente los impactos locales sobre los sectores más desprotegidos de la sociedad.

Algunas de las medidas que se pueden llevar a cabo son las siguientes:

  • Medidas Estructurales: Obras de defensa contra inundaciones, Obras de conducción de excedentes hídricos, Obras de retención de excedentes hídricos, etc.
  • Medidas No Estructurales: Regulación del uso de suelo, Planes de contingencia, Planes de resiliencia, Planes de mantenimiento de la infraestructura, Redefinición del criterio de diseño, Implementación de sistemas de alerta temprana, etc.

¿Cuál es el objetivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático?El objetivo de la Convención es lograr la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático. La República Argentina ratificó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en el año 1994, mediante la Ley Nº 24.295.

La Convención Marco divide a las Partes (los países que han ratificado, aceptado o aprobado el tratado) en tres grupos, de acuerdo con sus compromisos asumidos:

  • Los países industriales miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, más los países de economías en transición. Deben adoptar políticas y medidas con el objeto de llevar sus emisiones del 2000 a los niveles de 1990. 
  • Los países industriales miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, sin los países de economías en transición. Deben proveer recursos financieros para facilitar la mitigación y la adaptación en los países en desarrollo.
  • Los países en desarrollo.

http://www.intramed.net/actualidad/art_1.asp?idActualidad=50303&nomCat=Puntos+de+vista

Deja un comentario